El escenario político necesita de un gran pacto

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Por Abog. Rodrigo Medina G *

Después de haber vivido los intensos sucesos del 31 de marzo, donde el enfrentamiento y el mbareteato formaron parte de las estrategias para lograr objetivos políticos dejándonos como ciudadanía bastante alterados, la gran pregunta es hacia dónde vamos y qué deberíamos de hacer. 

Evidentemente hay que innovar en las formas de hacer las cosas. Es realmente necesario lograr algunos elementos centrales como por ejemplo recuperar la credibilidad en una mesa de dialogo. No podemos estar queriendo dialogar cuando el que nos escucha está pendiente de que todo lo que le digamos no podría ser cierto. Por otro lado, lograr tener la capacidad de generar acuerdos y respetarlos, no por la vía de la mayoría sino por la teoría del consenso.

Nuestra democracia, la cual se está consolidando de a poco, vivió momentos de bastantes agresiones al ser sometida a interpretaciones personales sin tener en cuenta el beneficio colectivo y la limitación de derechos que justamente proponen nuestras legislaciones. Si no tuviésemos el concepto de Estado de Derecho, estaríamos probablemente haciendo más de lo que hoy en día hacemos y muchas de esas acciones podrían ser actos salvajes que atenten con la armonía y la paz social. Está más que definido que los seres humanos pusimos a la legislación por una cuestión de respeto a la incapacidad que muchas veces tenemos de analizar nuestras acciones de manera altruista y por sobre todo racional.

El gran detalle vivido en estos últimos días, y por sobre todo en los últimos años, con respecto a la Constitución Nacional, nos hace ver lo poco apegados que parecemos estar a la estabilidad jurídica, elemento central de convivencia. Por otro lado, nos hace ver también la necesidad de analizar a fondo nuestra carta magna. No es la primera vez, ni la segunda, que perdemos, en el sentido amplio de la palabra, tiempo valioso sobre las necesidades que tenemos como país en analizar la Constitución para beneficios personales, pero que a la larga nos afectan colectívamente.

El gran pacto político debería darse sobre una negociación, no de repartija de instituciones o feudos sino sobre planes estratégicos que tengan como prioridad la satisfacción de necesidades y por sobre todo el desarrollo normal de nuestro Estado. En ese campo, un análisis constitucional serio y planes de gobierno a largo plazo deberían ser las llaves que abran las puertas a un escenario futuro que realmente puedan ayudarnos a que la política genere los resultados que esperamos. De lo contrario, el descreimiento de la clase dirigencial aumentará, por lo cual es el momento exacto en que los partidos políticos comiencen a fortalecer a sus nuevos dirigentes, para que con una cultura distinta, sustituya los vicios que hoy tanto criticamos.

La nueva dirigencia política hoy tiene una oportunidad, que si no la aprovecha será realmente una demostración de su ineptitud para administrar el futuro de nuestro país accionando en el presente.

*Presidente del Grupo Victoria – www.grupovictoria.com.py

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