Si bien son importantes, no sólo de alianzas viven los partidos

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Los que me conocen saben que estoy demasiado alejado de casi cualquier tipo de dogma y también saben que no soy muy afecto a analizar elecciones como parte de un patrón inamovible en el tiempo. 

Dicho esto, quiero hacer un par de consideraciones motivadas por la muy interesante nota publicada hoy en Última Hora (http://www.ultimahora.com/plra-precisa-mas-que-anr-una-alia…) “PLRA precisa más que ANR de una alianza para el 2018”.

En las últimas semanas, se ha venido hablando con insistencia sobre la necesidad que tienen ambos partidos tradicionales de llegar al 2018 aliados con otros sectores políticos.

Sin embargo, cada partido tiene realidades sumamente distintas que no deberían de ser parte de un análisis global.

Mientras la ANR ha demostrado en el transcurso del tiempo, tener como una de sus principales fortalezas, aprender a lidiar y curar sus heridas internas de una manera mucho más productiva y con visión de poder. En la excepción, cuando no han sabido hacerlo, los resultados han sido nefastos para los colorados.

Los hechos y la historia no nos dicen lo mismo en el lado del PLRA, donde las heridas internas se arrastran desde hace décadas entre facciones y liderazgos de movimientos.

Estoy convencido que cada elección es totalmente distinta a las anteriores y a las que vendrán, por eso es que creo que es –por lo menos- riesgoso, transpolar a elecciones generales los números de unas elecciones internas o de las anteriores municipales. En cada elección la gente vota distintas sensaciones, percepciones sentimientos. Los que hacemos Estrategia, Comunicación y Marketing Político, sabemos esto y lo vamos viendo en el transcurrir del tiempo. Como un todo, con visión de proceso.

¿Pueden acaso asegurarme de que si se da una eventual alianza absolutamente todos los votos de ambos sectores votarán a ciegas por una chapa conformada en la creencia de que en política 2 + 2 es 4?

Siempre se termina dependiendo de una cantidad de factores; algunos manejables, otros son imposibles de manejar. Sobre esto, en otra oportunidad podemos hablar sobre la tipología clásica del votante: voto duro, voto blando, voto posible y voto imposible.

Creo que a la par de hablar de alianzas, en la ANR deberían de llevarse a cabo las elecciones en el sector juvenil y el de mujeres. Ese sólo hecho podría generar una movilización necesaria y oportuna para esta nucleación política.

Con un estilo de comunicación que se renueve, que haga apuestas atrevidas, innovadoras y creativas; y que rompa un par de patrones que han demostrado no lograr la motivación del electorado, podrían tener los resultados esperados o mejores incluso. Y sobre todo, concentrar su electorado, que debería de ser el primer objetivo y como segundo, darle un mordisco en la medida exacta al electorado independiente que les permita lograr la victoria en el 2018.

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