El asesinato del diputado esteño que benefició a Zacarías y que “Calé” no olvida

0
8327
En medio de la pelea mediática entre el vicepresidente de la ANR, Javier Zacarías Irún y el senador colorado disidente, Juan Carlos “Calé” Galaverna, este insinuó que su correligionario esteño estuvo involucrado en el asesinato del diputado colorado Julio Cesar Riquelme, ocurrido el 23 de abril de 1994 en Ciudad del Este. Zacarías era el suplente de la víctima y asumió su banca. Desde ese entonces, el líder del “Clan Z” tuvo un ininterrumpido ascenso en su carrera como dirigente colorado, además de acumular influencias, poder y dinero, según miembros de la ANR.
Elecciones.com.py hurgó los archivos del Diario ABC Color (medio que mejor cobertura dio al suceso) para recordar detalles de caso que conmovió al país hace 22 años, atendiendo que muchos desconocen el hecho o ya no recuerdan los detalles. En principio se creyó que fue un crimen pasional y la policía se apuró en cerrar así el caso, pero con el paso de los días se descartó tal móvil y comenzaron aparecer otros elementos que apuntaron a un crimen planeado por las mafias que operaban en la capital del Alto Paraná. zi-militante
  • Aquí la historia:  
El diputado Riquelme había recibido tres balazos que acabaron con su vida en un ataque perpetrado por el ciudadano Pedro Tomás Lezcano Garcete, de 49 años, quien rápidamente fue detenido y confesó la autoría del crimen. Dijo que su esposa, Carmen Jara de Lezcano, entonces seccionalera y directora de la Cárcel de Mujeres de CDE, mantenía una relación con el diputado y que esta situación lo motivó a asesinar al político.
De hecho, al momento de que Riquelme fue atacado, este se encontraba con Carmen Jara de Lezcano, además lo acompañaban el entonces miembro de la seccional colorada César Machuca Corvalán y una funcionaria del citado penal, Lilian González (actual concejala municipal y esposa del exgobernador y actual senador Nelson Aguinagalde). Estos dos últimos también habían acusaron impactos de bala, según los archivos periodísticos.
El caso se había registrado a las 15:30 de ese sábado 23 de abril sobre la avenida Rogelio R. Benítez, a media cuadra de la cárcel de mujeres de Ciudad del Este. El político oficialista y sus acompañantes regresaban de la Expo Santa Rita cuando apareció Pedro Tomás Lezcano. Según relata la crónica periodística,  el diputado Riquelme se acercó hasta Lezcano con su vehículo, un Mazda 323 color azul, con placa de la Cámara de Diputados. El homicida abrió la puerta del auto del lado del chófer y, sin mediar palabras, disparó contra el parlamentario. Los proyectiles alcanzaron también al miembro de la seccional colorada César Machuca Corvalán y a Lilian González, quien perdió el conocimiento de inmediato.
El sujeto disparó seis tiros y descargó el tambor de su revólver calibre 38. Riquelme, pese a sus heridas, logró salir de su vehículo, dio algunos pasos y luego cayó muerto. Machuca Corvalán, también herido, intentó auxiliar a su amigo y correligionario, pero ya no hubo caso. La victima acusó tres impactos de bala, uno en la frente, otro en el estómago y el tercero en el corazón, según el informe del forense.
Pedro Tomás Lezcano tuvo cuidado en no herir a su esposa. Tras cumplir con su cometido, se alejó tranquilamente del lugar. La Policía detuvo al homicida horas después. Ya en dependencias policiales, el autor había dicho que se vio obligado a ultimar al diputado para “lavar su honor de hombre y el de su familia”.
La violenta muerte había causado gran conmoción en el ámbito parlamentario. En el lugar del hecho estuvieron los entonces diputados Juan Gilberto Orella, de la ANR; Paraguayo Cubas, del Encuentro Nacional; Guillermo Aponte García, del Partido Colorado, y el gobernador de Alto Paraná, Carlos Barreto Sarubbi.
  • No fue pasional, fue la mafia, había dicho “Pancho” de Vargas
zi-devargasTanto el velorio y entierro de Riquelme fueron acompañados por una multitud de personas. Varias autoridades se llegaron de Asunción a la capital de Alto Paraná, donde le dieron el último adiós. Las reacciones no se hicieron esperar. El entonces presidente de la Cámara de Diputados, Dr. Francisco José de Vargas, luego de salir del cementario, dijo que su colega colorado por el Alto Paraná había manifestado a algunos miembros de su bancada que su vida estaba corriendo peligro. “Me manifestaron (los diputados colorados) que Riquelme había dicho al Presidente de la República (Juan Carlos Wasmosy) y al vicepresidente (Roberto Seifart) que él estaba detrás de una investigación de un hecho muy grande que podría ser contrabando de armas, y que él (Riquelme) tenía que pedir permiso en la cámara”, dijo De Vargas en ese entonces.
Agregó que en el marco de su intención de pedir permiso, Riquelme había llevado a su suplente (Javier Zacarías Irún) y lo presentó al vicepresidente de la República. “Un hecho raro”, comentó el parlamentario en ese entonces a la prensa.
  • “Fue amenazado de muerte 4 meses antes” 
El diputado Francisco Alvarenga Portillo, quien compartía la habitación con Julio César Riquelme durante sus estadías en Asunción, fue uno de los primeros en decir que el asesinato de su colega no fue un crimen pasional y criticó a la Policía por intentar cerrar el caso. Su apreciación, según había explicado a ABC en ese entonces, se basó en el hecho de que Riquelme, desde hace cuatro meses antes del crimen, le venía diciendo que era amenazado e incluso había adquirido armas para defenderse. También corroboró la versión de que Riquelme quería retirarse.zi-alvarenga
Había dicho además que Riquelme nunca quiso hablar sobre el tema que estaba investigando. “Era un hombre muy corto, muy cerrado, muy controlado, una lástima que no me dijo que estaba haciendo”, señaló Alvarenga, que luego encabezó una comisión parlamentaría para investigar el crimen.
El legislador había dicho que advirtió a su colega que no debía trabajar solo, ya que eso era sumamente peligroso y se ofreció a acompañarlo. Riquelme había rechazado el ofrecimiento de Alvarenga, pues este tenía una actitud atropelladora. “A vos te pueden liquidar y tenemos que actuar con mucha prudencia”, habría dicho Riquelme a su compañero, según el relato de este.
Alvarenga dijo además que el fallecido legislador le manifestó incluso que tanto él como otros legisladores estaban anotados para ser “liquidados”, pero nunca precisó por quién estaban marcados. También hizo referencia al “agujero oscuro” que es el Alto Paraná, y aseguró que existían documentos importantes que tenía de ahora fallecido.
El diputado Alvarenga enfatizó que se trató de un crimen organizado y que había gente interesada en darlo como un caso terminado. Destacó el dato de que el asesino tenía en el momento del crimen un hijo enfermo que estaba siendo tratado en los Estados Unidos y por el cual gasta mucho dinero. Según Alvarenga, en el momento de consumarse el crimen, la señora de Lezcano bajó del auto y le gritó a su marido por qué hizo eso y él le habría respondido “por Javiercito, nuestro hijo”,según testimonios que recogió durante su estadía en Ciudad del Este. En ese entonces, el diputado Alvarenga dio a entender que Lezcano mató a Riquelme para asegurar la financiación del tratamiento de su hijo en los EE.UU.
Alvarenga también había comentado que que tanto él como otros diputados sabían sobre las mujeres que salían con Riquelme, descartando que la esposa de Lezcano fuera una de ellas. Agregó que el diputado tenía en los últimos tiempos un miedo espantoso de salir, ya que se sentía perseguido.
Finalmente, el legislador entrevistado dijo que Riquelme le habría dicho también literalmente: “Nda che pu’akái la máfiare”. Consultado si se refería a Carlos Barreto Sarubbi (entonces gobernador de Alto Paraná y patrino politico de Zacarías. Tenía gran influencia en Alto Paraná, poder que hoy está en manos de ZI), dijo que no, que él era su amigo, pero que tenía un entorno duro que ni siquiera se puede comentar.
  • Seccionalera y esposa del homicida había facilitado el arma
Días después del crimen, la Justicia determinó que el arma con que fue ultimado el diputado colorado Julio César Riquelme pertenecía a la seguridad de la cárcel de mujeres, a cargo de la seccionalera Carmen Jara de Lezcano, esposa del homiciada y supuesta amante del diputado asesinado, relación que no pudo ser probada.zi-arma
El dato de que el arma salió de la cárcel contradijo la versión del autor confeso del asesinato, quien aseguró que el arma le pertenecía. El referido revólver era un calibre 38 y según los registros estaba destinado a la cárcel de mujeres de CDE. La investigación de entonces indicaban que el arma fue sacada de la cárcel un día antes del crimen por la propia Carmen Jara de Lezcano. Esto hizo sospechar a las autoridades de que la entonces seccionalera estaba al tanto del atentado que se preparaba contra el diputado esteño.
  • Diputado asesinado investigaba asunto de zona franca y arma trafico, dijo viuda 
Tres semanas después del crimen, ABC hizo una entrevista exclusiva con la viuda del diputado Riquelme, quien dio detalles de las investigaciones que realizaba su marido.
“Mi marido estaba investigando cosas realmente grandes. Me dijo que le faltaba un dato para
hacer explotar una bomba sobre el tema e la zona franca y que caerían algunos peces grandes. Por eso estoy convencida de que su muerte no fue por motivos pasionales, como la Policía quiere hacer creer, sino por las investigaciones que estaba realizando”, señaló Gloria Galeano vda. de Riquelme al medio escrito.
  • A continuación trascribimos integra la entrevista del matutino:zi-entrevista
– ¿Usted comparte la tesis del crimen pasional como causa del crimen de su marido?
– No. De ninguna manera puede ser pasional porque yo sabía que mi marido estaba investigando cosas muy grandes. Detalles nunca me dio, porque era discreto y
no me quería preocupar. Pero desde ningún punto de vista acepto que la razón del asesinato haya sido pasional.
– ¿Por qué está tan segura?
– Porque sabía que Julio estaba investigando cosas grandes. El me comentó que estaba investigando el tema de la zona franca y también el tráfico de armas en Ciudad
del Este.
– ¿Qué le dijo sobre sus investigaciones relacionadas con la zona franca?
– Sobre eso me dijo que le faltaba un dato para reventar la bomba y que detrás de eso iba a caer un pez muy gordo.
– ¿Nunca le insinuó a quién se refería ni le dio a entender si era un personaje influyente de la zona o de la capital?
– Nunca me dio nombres, pero creo que se refería a gente de acá, de Ciudad del Este. Lo llamativo es que esos papeles sobre la zona franca que en algún momento me mostró no aparecieron en su maletín cuando me devolvieron después de su muerte.
– Sobre el tráfico de armas, ¿qué le dijo?
Me dijo que había cosas muy sucias y gente muy sucia metida en el tema. El único dato que me comentó al respecto es que ese chino, Marcelo, que cayó preso por pertenecer supuestamente a la mafia china en Ciudad del Este, se comunicó con él porque quería pasarle algunos datos sobre el tema. Eso fue hace poco, menos de un mes, pero si habló
o no con él ya no sé porque ya no me comentó nada al respecto.
– ¿Cómo ocurrieron las cosas el día de su asesinato?
– El viajó a Santa Rita a la inauguración de la Expo porque fue invitado, ya que iba a asistir el presidente Wasmosy. Pasó por la seccional para llevar a Oscar Machuca, un amigo suyo y miembro de la seccional colorada, y allí se enteró de que la señora Carmen Jara de
Lezcano, esposa del asesino de mi marido y directora del correccional de mujeres, no tenía auto para asistir al acto y pedía que le pasaran a buscar. Allí se integraron al grupo
la citada señora y una amiga de mi marido, Lilian González, quien también es miembro de la seccional, y fueron a Santa Rita.
– ¿Qué hay de cierto sobre la llamada de Carmen de Lezcano a su marido desde ese lugar?
– Eso es cierto. Antes de salir de la Expo la señora buscó un teléfono porque precisaba hablar con su marido. Está confirmado que alrededor de las 14:00 habló con su esposo.
– ¿Cómo sucedió el asesinato?
– Al volver a Ciudad del Este, dos cuadras antes de llegar al correccional de mujeres, estaba esperando el marido de la directora detrás de un cocotero. Al verle mi marido, paró el auto mientras se acercaba Pedro Lezcano. Antes de llegar al vehículo, ya sacó la pistola y empezó a disparar contra mi marido. El recibió tres tiros, después disparó un tiro a Oscar Machuca y otro a Lilian González.
– ¿Se sabe por qué estos últimos fueron tiroteados?
– Eso es algo que nadie entiende, porque si nos atenemos al motivo que la Policía alega como móvil del crimen, el único tiroteado debió ser mi marido o en su caso también su esposa, ya que se habla de crimen pasional. Pero la esposa no sufrió ningún rasguño. Además, en su declaración a la Policía dijo que confiaba en su esposa y que esta era buena mujer. Eso es algo que elimina la presunción de que el crimen haya sido por cuestiones pasionales.
– ¿Cuál es su opinión sobre ese punto?
– Creo y estoy convencida de que también querían matar a los amigos de mi marido porque tal vez suponían que Julio investigaba con ellos o les comentaba los resultados
de sus averiguaciones. Otra explicación no cabe, pero eso a la Policía, al parecer, no le resulta llamativo. Por otro lado, al parecer, la orden era “quemar todos los archivos” que es como se dice acá cuando se mata a todos los que pudieran servir de testigos en una investigación.
– ¿Es cierto que Pedro Lezcano, luego de vaciar su arma, volvió a recargarla con el propósito de asegurar la muerte de su marido?
– Sí. Luegoede vaciar el arma y ver que mi marido salía del auto y caminaba tambaleante, el ~sino volvió a recargar el arma con total sangre fría y con la intención de rematar su trabajo. Pero desistió cuando vio que Julio cayó al suelo.
– ¿Cuál fue la actitud de la señora del criminal?
– No se inmutó en ningún momento y no hizo nada cuando Oscar pedía a gritos ayuda para mi marido. Les miró y entró al correccional. Esa actitud es sumamente rara y no resulta lógico con todo lo que estaba ocurriendo en ese momento.
– ¿A quién o quiénes interesaría o convendría la muerte de su marido y sus amigos?
Sinceramente, no sé. Pero a todos era evidente que la relación de mi marido con el gobernador Carlos Barreto Sarubbi en los últimos tiempos no era la mejor. Además, tampoco a Julio le gustaba el entorno del gobernador, y eso ellos lo sabían.
– ¿Desde cuándo las relaciones entre Barreto Sarubbi y Julio se enfriaron?
Desde el momento mismo en que mi marido decidió integrar la comisión de Lucha
contra el Narcotráfico en la Cámara de Diputados.
— ¿Por qué habría de molestarle eso al gobernador?
No sé, pero Julio me comentaba que esa decisión no le gustó al gobernador.
– ¿Qué pasó con el maletín de su marido?
Ese maletín él lo llevaba a todas partes. Ni yo conocía el código para abrirlo. Pero lo
llamativo es que el juez Wilfrido Velázquez me entregó el maletín el lunes, diciendo que recién lo habían encontrado. Yo sabía que en ese maletín había papeles importantes
y por eso acudí hasta el juez para pedirle que me lo diera. Sabía que en ese maletín estaban los documentos sobre la zona franca, y cuando el juez me entregó, ya no
los encontré. Para buscar esas documentos, tuve que forzar el maletín.
– ¿Quién más estaba enterado de los papeles que su marido tenía sobre la zona franca?
– Oscar Machuca, pero no sé si él pudo leerlos o no. Además, él también sabía que el chino ‘Marcelo”, quien fue detenido supuestamente por estar en la mafia de Ciudad del Este, se puso en contacto con Julio para pasarle datos sobre su investigación del tráfico de armas.
– ¿Se entrevistó con el chino?
– No sé.
– ¿Le satisface la investigación realizada por la Policía?
– No. En absoluto. Para nosotros resulta llamativo que tan rápidamente cerraran el caso ya que existen muchas preguntas e interrogantes que deben investigarse.
– ¿Cuáles?
– Cómo llegó el arma homicida en manos del esposo de la directora del correccional. Esa arma estaba en poder de una celadora, la señora María Macedonia de Fernández, y le sacaron -según las informaciones- el viernes, porque supuestamente estaba descompuesta. La jefa de celadoras, Jorgina, llevó el arma y le entregó a la directora quien la puso en manos de su marido con una caja de cartuchos de bala. El dato que tenemos es que la salida de dicha arma no consta en el libro de actas de la institución. Eso la Policía no investigó. Por otro lado, el juez recién el viernes, casi una semana después del crimen, llamó a declaración
informativa a la esposa del asesino, cuando que, si se trataba de un crimen pasional, debía ser considerada una testigo fundamental en el caso. La audiencia no se realizó porque
presentó una excusa la señora de Lezcano para no asistir al juzgado.
– ¿Qué se hizo de la señora de Lezcano?
– En estos momentos nadie sabe dónde se encuentra. Algunos dicen que ya no está
en Ciudad del Este, pero es algo que no puedo certificar. Esa señora puede explicar
muchas cosas, como el lema del arma que salió del correccional que estaba bajo
su dirección.
– ¿Usted está convencida de que el crimen fue planeado para parar las investigaciones
de su marido?
– Estoy segura de eso.
– En ese caso, ¿cómo creen que se convenció a Lezcano para cometer el crimen?
– Eso es también algo que debería ser profundamente investigado por la Policía.
Quizás hubo gente que le llenaba la cabeza con el tema de la infidelidad, sabiendo
que quizás podría reaccionar de la forma como lo hizo.

Dejar una respuesta