Si uno pensaba que los secretos mejor guardados de la lucha contra el narcotráfico estaban bajo siete llaves, en la Secretaría Nacional Antidrogas parece que las llaves eran de utilería.
El Ministerio Público sacó la escoba y dejó caer un sacudón judicial de aquellos: imputó y ordenó la detención de cuatro jefazos de la mismísima Senad y de paso incluyó a una sobrina del fallecido diputado Eulalio “Lalo” Gomes. Todo esto dentro de la explosiva investigación que se destapó tras hurgar de arriba abajo en el teléfono celular del recordado legislador.
El asunto parece de película pero con guion de telenovela local. Resulta que las investigaciones de la Unidad de Inteligencia Sensible (SIU) desnudaron una supuesta red de «soplones» de alto nivel dentro del ente antidrogas. ¿El resultado del chisme bien informado? En aquel mentado operativo del 8 de diciembre de 2023, el presunto narcotraficante Ronaldo Mendes Nunes logró escapar olímpicamente de un inmueble vinculado a la familia Gomes. Según los agentes de vigilancia, el fugitivo escapó ni más ni menos que a bordo de un vehículo que, en apariencia, pilotaba el propio “Lalo” Gomes con absoluta tranquilidad.
Los nombres de la comitiva antidrogas hoy salpicada no son de cualquier funcionario de ventanilla. La imputación salpica a Hugo Derlis Baptista Báez, ni más ni menos que el director general antidrogas; a Cristian Porfirio Amarilla Cabaña, director de Inteligencia; a Aldo Osmar Pintos Martínez, nada menos que el comandante de las Fuerzas Especiales; y a Alicia Marlene Vázquez Samaniego, agente especial que prestaba servicios en el área de inteligencia. La quinta ficha de este tablero es Helga Lizany Concepción Solís Gómez, sobrina de “Lalo”, a quien el informe de la SIU señala como una pieza clave dentro del engranaje investigado y quien ya tiene el cartel de prófuga colgado sobre la espalda.
A este grupo no lo acusan de llevarse bibliotecarios o marcar tarde el reloj biométrico. La Fiscalía les tiró encima un combo de imputaciones pesado: asociación criminal, frustración de la persecución y ejecución penal, y tráfico de influencias, además de hurgar en posibles delitos como detentación ilegal, tráfico ilícito de armas y narcotráfico.
La bomba estalló definitivamente tras revisarse las conversaciones telefónicas de Gomes, donde saltaban como pop corn los contactos directo con estos altos mandos. En su momento, cuando la sospecha del «filtrado» empezó a oler mal, el ministro de la Senad, Jalil Rachid, salió a decir que habría una investigación interna sin olvidar la presunción de inocencia. Sin embargo, la Fiscalía decidió que las palabras se las lleva el viento y pasó directamente a la acción ordenando que los acusados cambien sus escritorios por las celdas.
Fuente: ABC Digital






