
Ante la dificultad de los votos para el juicio político a la fiscala general del Estado, Sandra Quiñónez, ahora la idea es convertir a la Cámara de Diputados en oficina de receptora de denuncias fiscales. Así ganarían tiempo, estarían en la prensa que apoya tal injerencia de Estado y, de paso, conocerían el estado de las causas judiciales.

El plan es la creación de una mesa receptora de denuncias, que como supuesto objetivo principal es buscar que los ciudadanos reporten hechos irregulares en la actuación de agentes del Ministerio Público y en especial de la fiscala general. En caso de aprobarse, la instancia estaría a cargo del Frente Parlamentario contra la Corrupción e Impunidad, integrada por un grupo de diputados que deberán monitorear las funciones de la mesa y elaborar propuestas de soluciones. En el Frente es presidenta justamente la diputada Kattya González.
Por de pronto, la fiscalía paralela es un ardid más contra la titular del Ministerio Público, una intromisión de un poder de Estado a otro y -posiblemente- un espacio para los negocios extrajudiciales.


