El último caso de «gatillo fácil» registrado en Alberdi encendió las críticas contra el ministro del Interior, Enrique Riera, y reavivó el pedido de varios legisladores para una depuración profunda de la Policía Nacional.

El vicepresidente primero de la Cámara de Diputados, Hugo Meza (ANR, B), fue el más duro. Señaló que hechos como el de Alberdi demuestran la falta de control y de protocolos en el accionar policial. Para Meza, el nuevo comandante César Silguero tiene la obligación de «combatir a una de las instituciones más corruptas que tiene el Estado paraguayo» y «lavar la cara» a la fuerza.

También dijo que el joven muerto con balas de la policía es uno más en el ropero del Ministro Enrique Riera al frente del Ministerio del Interior.

Desde el Senado, Carlos Núñez Agüero (ANR, disidente) se sumó a las voces que exigen mayor transparencia. Emitió declaraciones específicas sobre Alberdi y forma el grupo de congresistas que viene denunciando fallas en la supervisión policial y pide respuestas al Interior.

El senador Rafael Filizzola (PDP) reiteró su postura histórica: los casos de «gatillo fácil» son consecuencia directa de la ausencia de protocolos claros y de un control político efectivo desde el Ministerio del Interior. Para Filizzola, lo ocurrido en Alberdi confirma que la formación y la cadena de mando siguen sin funcionar.

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