En un inesperado giro que sacude a la Iglesia católica internacional, el Vaticano ha apartado de sus funciones eclesiásticas al cardenal hispanoparaguayo Cristóbal López Romero, actual arzobispo de Rabat, tras salir a la luz graves acusaciones de agresión sexual presentadas por al menos cinco mujeres.

El alto prelado, cuya destacada trayectoria e influencia en los círculos eclesiásticos lo posicionaba hasta hace poco como uno de los candidatos potentes para suceder al papa Francisco, se ve ahora en el ojo del huracán debido a una investigación formal abierta por la Santa Sede.

Fuentes cercanas al caso y testimonios recabados por agencias de noticias internacionales detallan la delicada naturaleza de las denuncias presentadas ante la nunciatura apostólica en Marruecos. Una de las denunciantes, una mujer jubilada con una activa colaboración en la diócesis, describió la existencia de repetidas agresiones sexuales, mientras que otra de las víctimas describió en una misiva escrita haber sufrido constantes e insistentes abrazos de carácter inapropiado, además de un intento explícito de acercamiento físico forzado que logró esquivar. A estos casos se suman informes internos de la diócesis que indican que otras tres mujeres manifestaron haber sido víctimas de comportamientos similares, algunos de los cuales fueron expresados inicialmente en el ámbito de la confesión.

Ante la magnitud de los señalamientos, López Romero ha optado por emitir un comunicado oficial dirigido a su comunidad diocesana en el que asegura ser plenamente consciente de las interrogantes y las dificultades que esta situación despierta entre los fieles. En sus declaraciones públicas, el cardenal negó rotundamente haber cometido cualquier tipo de abuso, acto de violencia o acoso sexual, insistiendo en que mantendrá una plena y total cooperación con las autoridades eclesiásticas a cargo del proceso indagatorio.

Como medida cautelar y para evitar cualquier tipo de obstaculización en el desarrollo de la investigación del Vaticano, el religioso de origen español y nacionalizado paraguayo anunció su decisión de dar un paso al costado. Esto implica un alejamiento total e indefinido de sus funciones pastorales, lo que incluye no presidir celebraciones litúrgicas públicas ni intervenir en actividades administrativas o de liderazgo mientras dure el proceso.

La noticia ha causado un enorme impacto debido al perfil del purpurado, quien posee un extenso recorrido con la congregación de los salesianos, habiendo estudiado periodismo en Barcelona y ejercido una notable labor pastoral en Paraguay antes de ser nombrado arzobispo de Rabat por el papa Francisco en 2017 y elevado al cardenato apenas dos años después. Mientras la comunidad diocesana permanece en vilo y el prelado pide oraciones recíprocas en espera de las resoluciones de la Iglesia, la Santa Sede mantiene hermetismo y analiza minuciosamente las pruebas y testimonios presentados contra una de sus figuras más visibles en el continente africano.

Fuente: ABC Digital 

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