Parece que en la política paraguaya, si las cosas no salen rápido, la culpa siempre es del mago. El presidente del Instituto de Previsión Social, el Dr. Isaías Fretes, se cansó de las presiones y decidió sacar a relucir una frase que ya se volvió un clásico de nuestras autoridades: «Yo no soy Mandrake».  

Todo comenzó cuando el senador Ever Villalba soltó la bomba, afirmando que la «luna de miel» de Fretes al frente de la previsional ya llegó a su fin y que, sin más vueltas, necesita ver resultados. Pero el Dr. Fretes, quien hace unos meses asumió el cargo bajo un supuesto aura de patriotismo y gestión técnica, no se quedó callado. Con una tranquilidad envidiable, confesó que esas críticas le duelen, pero dejó en claro que no tiene una varita mágica. «Hay un proceso que hay que cumplir», sentenció el titular de la previsional, recordando que, a diferencia de los magos de historieta, él tiene tiempos institucionales que respetar.  

Para cerrar su defensa, el médico incluso compartió un detalle de su vida privada, asegurando que duerme como un bebé en apenas tres minutos, quizás porque tiene la conciencia tranquila de que no le hace daño a nadie. «Habrá gente que no me quiere, pero lo que dijo ese señor no corresponde», remató, dejando claro que, al menos por ahora, el «efecto Mandrake» sigue fuera de su manual de gestión.

La frase, por supuesto, nos hace recordar al fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, quien años atrás utilizó el mismo recurso para explicar por qué no avanzaba en el caso del asesinato de Marcelo Pecci, instalando esta suerte de «escudo mágico» que ahora parece estar de moda en los pasillos del poder.

Fuente: Jessimard / Ñanduti 

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