El Fondo Monetario Internacional emitió una fuerte advertencia sobre la situación de las finanzas públicas en Paraguay, señalando que las cifras oficiales de la deuda del Estado no reflejan la totalidad de los compromisos asumidos, lo que pone en entredicho la transparencia fiscal del país.

Actualmente, el Gobierno reporta un déficit fiscal oficial del 2,2% del Producto Interno Bruto, una cifra que representa aproximadamente 1.300 millones de dólares. Sin embargo, este reporte gubernamental omite alrededor de 1.100 millones de dólares en deudas acumuladas con empresas proveedoras, principalmente dentro de los sectores de Salud y Obras Públicas. Si estas obligaciones pendientes se incorporaran de forma plena a las cuentas del Estado, el déficit real treparía drásticamente al 4,1% del PIB, superando por amplio margen el límite del 1,5% que fija la Ley de Responsabilidad Fiscal.

Para el organismo financiero internacional, la preocupación principal no radica únicamente en el porcentaje del déficit, sino en la necesidad de que los informes oficiales reflejen con total exactitud la realidad económica. La existencia de brechas significativas entre las deudas reales y los registros públicos afecta de manera directa la transparencia y la credibilidad institucional que Paraguay ha consolidado durante los últimos años frente a los mercados extranjeros.

Ante este escenario, el FMI recomendó formalmente migrar hacia un sistema contable basado en el principio de devengado, lo que significa registrar cada gasto en el momento exacto en que nace la obligación de pago, y no recién cuando el dinero sale físicamente de las arcas del Estado. Además de esta reforma contable, la recomendación técnica exige que el Ministerio de Economía y Finanzas logre alinear de forma más eficiente el presupuesto nacional, la planificación financiera y el plan de caja de las instituciones. El objetivo final es fortalecer la supervisión del gasto e implementar sistemas informáticos integrados que impidan a cualquier institución pública asumir deudas que no cuenten con un respaldo presupuestario real.

Esta advertencia genera especial atención debido a que la propia administración del presidente Santiago Peña cuestionó con dureza a su antecesor por ocultar deudas similares con proveedores al asumir el mandato. A pesar de que el actual Gobierno realizó una importante emisión de bonos soberanos para cancelar esos compromisos heredados y destinó recientemente unos 330 millones de dólares para saldar cuentas en Salud y Obras Públicas, el volumen de la deuda acumulada sigue siendo elevado y continúa sin computarse de forma íntegra en los informes del Sistema de Indicadores Fiscales.

El Fondo Monetario Internacional no se limitó a marcar los errores, sino que ofreció asistencia técnica directa para capacitar a los funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas en la implementación de estas mejoras estructurales. El trasfondo del mensaje apunta a proteger la reputación de disciplina macroeconómica y estabilidad financiera que le costó a Paraguay más de una década construir, y que recientemente le valió alcanzar el histórico doble grado de inversión.

Las agencias calificadoras de riesgo internacional monitorean de cerca estos llamados de atención sobre la calidad de las estadísticas públicas. Si no se corrigen estas observaciones y se mantienen las dudas sobre la transparencia de las finanzas estatales, el país corre el riesgo inminente de sufrir una rebaja en su calificación soberana. Perder el doble grado de inversión implicaría un duro retroceso económico, encareciendo las tasas de interés para el financiamiento público y debilitando la confianza de los inversores extranjeros en el desarrollo del país.

Fuente: Acostasamu

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