Ciudad del Este vive una realidad sanitaria alarmante que quedó plenamente en evidencia durante la reciente visita del presidente del Instituto de Previsión Social, el Dr. Isaías Fretes, al Hospital Regional.

Los asegurados del Alto Paraná, agobiados por un sistema que parece colapsar bajo el peso de sus propias carencias, confrontaron a la máxima autoridad de la previsional con un crudo panorama marcado por la falta de infraestructura, la dramática escasez de especialistas y una asfixiante burocracia que pone en riesgo la vida de los enfermos más vulnerables.  

Representantes de la Asociación de Pacientes Oncológicos, la Asociación de Pacientes Renales y diversos colectivos de asegurados entregaron al titular de la institución detallados reclamos por escrito. La desesperación de la comunidad se vio reflejada en casos extremos denunciados durante el recorrido, como el de una paciente con cáncer obligada a permanecer internada en los pasillos de urgencias a la espera de una cama disponible, o la desgarradora acusación de una madre cuyo hijo prematuro perdió definitivamente la vista a causa de una presunta negligencia en el servicio de neonatología, donde se omitió un estudio esencial de fondo de ojo.  

A las penurias médicas se suma la odisea cotidiana para conseguir atención básica. Para acceder a una simple ecografía o a un ecocardiograma, los convalecientes deben someterse a extenuantes vigilias nocturnas a la intemperie. La paradoja de la gestión hospitalaria golpea con fuerza: el centro médico cuenta con un moderno tomógrafo en perfecto estado de funcionamiento, pero la absoluta ausencia de un especialista idóneo para interpretar las imágenes obliga a derivar todos los estudios al sector privado. Asimismo, cuando se trata de tratamientos o diagnósticos de alta complejidad como centellografías, densitometrías o radioterapias, los afectados se ven forzados a tramitar autorizaciones adicionales en Asunción, ralentizando procesos donde el tiempo es sinónimo de supervivencia.  

Incluso el simple acto de retirar medicamentos se ha transformado en un obstáculo infranqueable. Los rígidos protocolos actuales exigen la presencia física de adultos mayores y personas con movilidad reducida en las ventanillas, o bien la presentación de costosas gestiones notariales para permitir que un familiar retire los fármacos. A este escenario de crisis asistencial se sumó el reclamo laboral de las trabajadoras de limpieza de la firma tercerizada Cevima, quienes abordaron al mandatario para denunciar que llevan cinco meses prestando servicios sin percibir un solo salario.  

Frente a la avalancha de quejas, el doctor Fretes reconoció las profundas limitaciones institucionales y argumentó que las soluciones de fondo dependen de una compleja reingeniería administrativa y presupuestaria. Como paliativo inmediato ante la falta de radiólogos, prometió la implementación del sistema de telemedicina para la lectura remota de imágenes médicas. Por su parte, la directora del hospital, Rocío Martínez, explicó que la alarmante fuga de especialistas se debe a los bajos salarios del IPS, los cuales son duplicados por el sector privado. Esta brecha económica mantiene al hospital desabastecido de personal clave; tan solo para regularizar la atención básica de enfermería, la sede de Ciudad del 

Este requiere con urgencia la incorporación de 80 profesionales que hoy se ven desalentados por remuneraciones sumamente bajas. Mientras las promesas de reestructuración se dilatan, los aportantes de la región fronteriza continúan atrapados en una espera que resulta insostenible.  

Fuente: Ultima Hora

 

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