Hay muertes que dejan dudas, otras que traen alivio, y algunas que, de plano, vienen con una corona de flores tan insólita que termina incendiando las redes sociales.

Esto es exactamente lo que pasó tras el velorio de Richard Cáceres Ojeda, un suboficial que decidió que el sueldo estatal no era suficiente y optó por liderar una banda de asaltantes en Alberdi. Cáceres fue abatido por sus propios camaradas el pasado viernes tras intentar atropellar una barrera policial a bordo de una ambulancia, poniendo fin a una carrera delictiva que ya acumulaba tomas de rehenes y una generosa libertad condicional otorgada por la justicia.

La sorpresa llegó cuando los dolientes y vecinos descubrieron, presidiendo el velatorio del «polibandi», un espectacular arreglo de rosas con una dedicatoria que parecía un chiste de humor negro: «Comandancia de la Policía Nacional». Ante la ola de indignación ciudadana y el desborde de comentarios sarcásticos en redes, a la cúpula policial no le quedó más remedio que salir a dar explicaciones y, de paso, culpar a la burocracia. Según aclaró la Comandancia, ellos no enviaron ningún pésame de corazón; la culpa es de la letra chica del contrato del seguro de vida privado. Como el delincuente abatido seguía figurando técnicamente como policía activo sin condena firme, su familia solicitó la cobertura fúnebre y el sistema, tan eficiente como frío, despachó el cajón, el servicio y la corona institucional de manera completamente automática. Así, gracias al automatismo corporativo, el líder de la banda terminó siendo despedido con los máximos honores de la misma institución a la que deshonró en vida.

Fuente: ABC Digital

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