Lo que comenzó como una movilización ciudadana espontanea para criticar al Gobierno Nacional por su ineficiencia frente a las necesidades sanitarias provocadas por la pandemia del Covid-19, ahora está siendo tomada por la oposición para tratar de instalar a un títere hasta el 2023. Efraín Alegre, Fernando Lugo, Desirée Masi, Kattya González entre otros están avanzando en un plan para ubicar a un parlamentario frente al país, desconociendo que la protesta es contra la clase política en general. El discurso engañador es llamar a nuevas elecciones, solo para las cabezas del Ejecutivo, algo que no prevé la Constitución, excluyendo a los también cuestionados legisladores. De ser destituidos Mario Abdo Benítez y Hugo Velázquez, quedará el senador Oscar «Cachito» Salomón como Presidente de la República y en todo caso las elecciones serán para elegir a un nuevo vicepresidente, tal como ocurrió en 1999, cuando asumió el senador González Macchi como titular del Ejecutivo en remplazo del renunciante Raúl Cubas Grau y eligieron a «Yoyito» Franco como segundo al mando para que reempleace al asesinado Luis M. Argaña.

Los políticos de la oposición están buscando llegar al Poder a cualquier costo, sabiendo que si no aprovechan esta oportunidad, la ANR podría salir más fortalecida para el 2023.
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El pueblo indignado debe darse cuenta que los políticos están echando mano a las iniciativas ciudadanas de protesta para quitar provecho. La situación de inestabilidad no le conviene a los trabajadores, a los empresario ni a nadie que se esfuerza día a día para llevar el pan a su mesa. Los legisladores tienen un millonario salario ya asegurado en el presupuesto nacional, así que poco o nada les importa las consecuencias de sus acciones, como siempre lo han demostrado.


