Una confusa y alarmante situación tiene en vilo a las autoridades de Coronel Oviedo: cuatro niños —de entre 2 y 11 años— y un adulto de 34 años terminaron hospitalizados de urgencia en el Hospital Regional tras presentar síntomas severos de intoxicación por consumo de crack.
El hecho, que se maneja bajo estricto hermetismo debido a la extrema vulnerabilidad de las víctimas, levantó sospechas inmediatas sobre cómo los menores tuvieron acceso a esta peligrosa sustancia en su propio entorno, apuntando las sospechas preliminares hacia la propia madre. El reporte médico señala que los pacientes ingresaron con un cuadro crítico de rigidez muscular y excitación psicomotriz derivadas del potente estimulante, por lo que quedaron bajo observación médica en el sector de urgencias del hospital, el cual carece de salas de internación especializadas para salud mental o adicciones. Mientras los médicos trabajan para estabilizarlos y la Fiscalía busca determinar si se trató de un caso de grave negligencia familiar o de un acto provocado, este dramático escenario vuelve a desnudar la dolorosa realidad del microtráfico en el interior del país.
El suceso ocurre en un contexto donde el flagelo de las adicciones sigue ganando terreno, sirviendo como un duro recordatorio de «Chau Chespi» (luego renombrado «Sumar»), la emblemática promesa de campaña del presidente Santiago Peña que buscaba erradicar el consumo de esta droga y ofrecer rehabilitación masiva, pero que, hasta el día de hoy, es considerada un total fracaso y una gran deuda pendiente sin programas de recuperación efectivos en las zonas más afectadas del país.
Fuente: ABCDigital



