Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma inventa una sesión extraordinaria en su propio living. Algo muy parecido debió pensar Carlos Bareiro Bogarín, el dinámico presidente de la Junta Municipal de Quyquyhó, quien decidió que la falta de libertad ambulatoria no es excusa para dejar de trabajar.
Como el hombre se encuentra cumpliendo arresto domiciliario y luciendo una coqueta tobillera electrónica por presuntos pecadillos de enriquecimiento ilícito y asociación criminal, se le ocurrió la brillante idea de emitir una resolución invocando «fuerza mayor» para mudar la sede oficial de la sesión directamente a su residencia particular.
La cita para los concejales quedó pactada para este viernes por la tarde, donde además de debatir los destinos del municipio, probablemente tengan que esquivar los muebles o pedir permiso para usar el baño. El orden del día no es poca cosa, ya que incluye la espinosa tarea de tratar la renuncia de la mismísima intendenta local, Patricia Corvalán. Lo curioso del asunto es que la jefa comunal comparte exactamente la misma situación jurídica que el anfitrión: también está bajo arresto en su casa y procesada en la misma causa por un supuesto desvío de más de mil millones de guaraníes. Pero como en la política local el optimismo nunca se pierde, a pesar de estar acorralada por la justicia, la señora ya se anotó como candidata para las próximas elecciones legislativas locales.
Como era de esperarse, la mudanza de la democracia al living presidencial no le cayó nada bien a la oposición. Los concejales Raúl Correa y Sergio Bobadilla pusieron el grito en el cielo y avisaron que ni locos se prestan a ese festejo hogareño. Alegaron con bastante lógica que el único que tiene prohibido salir a la calle es el presidente, no toda la institución, y que para eso existe un vicepresidente que bien podría liderar el debate en el edificio municipal de siempre. Sin embargo, como el oficialismo tiene los números de su lado y maneja una cómoda mayoría en el tablero, lo más probable es que la sesión se mude con cubiertos incluidos, demostrando una vez más que la creatividad de la política paraguaya no conoce de límites ni de perímetros policiales.
Fuente: ABC Digital





