El Instituto Forestal Nacional oficializó la implementación de la primera Política Forestal Nacional (PFN) mediante la aprobación de la Resolución N.º 642/2026.

Este inédito instrumento de planificación estratégica busca transformar el sector forestal local en un potente motor de desarrollo sostenible y alta competitividad para las próximas décadas, marcando un antes y un después en la administración pública de los recursos naturales del país.

El documento articula formalmente la gestión de los recursos boscosos con el Plan Nacional de Desarrollo Paraguay 2050. Su confección definitiva es el resultado de un amplio y representativo proceso participativo iniciado en el año 2024, en el cual se integraron de manera consensuada las visiones de ministerios públicos, referentes del sector privado, investigadores de la academia, organizaciones sociales y diversas entidades de cooperación internacional.

Esta ambiciosa política se estructura operativamente sobre siete líneas estratégicas que abarcan desde el robustecimiento de la gobernanza y la institucionalidad, hasta la consolidación de cadenas de valor mucho más inclusivas. Su enfoque central persigue la atracción de inversiones seguras, el incentivo a la industrialización masiva, el fortalecimiento de las mipymes del sector y la generación de empleos de calidad orientados al arraigo territorial en las regiones rurales con mayor dependencia de los bosques. Al respecto, Cristina Goralewsk, presidenta del INFONA, puntualizó que el origen del desarrollo se encuentra en la institucionalidad y que, precisamente hoy, es esa base la que permite proyectar al sector forestal paraguayo hacia el futuro.

La iniciativa responde además de forma directa a las exigencias regulatorias de los mercados internacionales, tales como los nuevos estándares de la Unión Europea que imponen rigurosas normativas de trazabilidad ambiental. Con el fin de posicionar con éxito la producción local en el exterior, el plan contempla la optimización de los sistemas de control territorial y una transparencia absoluta en cada una de las etapas del aprovechamiento forestal.

Finalmente, el nuevo marco rector incorpora criterios transversales de equidad para asegurar la participación activa de pequeños productores, comunidades locales, pueblos indígenas, mujeres y jóvenes en toda la cadena productiva. De esta manera, el país da un paso decisivo hacia un modelo económico donde la producción y la conservación ambiental dejan de ser caminos opuestos, consolidando al bosque paraguayo como una verdadera plataforma de innovación y orgullo para las próximas generaciones.

Shares:

Deja un comentario