El sistema de transporte público en Paraguay enfrenta una crisis profunda, según críticas expresadas en una reciente intervención de senadores y diputados de la oposición. La falta de planificación y claridad en el modelo de negocio ha generado desconfianza en la ciudadanía, que ya ha experimentado experiencias negativas en el pasado.
La situación actual es alarmante, especialmente en Asunción y Central, donde los ciudadanos se ven obligados a pasar entre cuatro y seis horas diarias en buses en mal estado. Esto ha llevado a muchos a buscar alternativas, como plataformas de transporte y motocicletas.
En este contexto, se plantea la necesidad de una solución innovadora y eficiente. Una posible opción es la implementación de una aplicación (APP) que permita la participación del Estado y el sector privado en la gestión del transporte público. Sin embargo, la propuesta de compra de nuevos buses ha generado dudas sobre la viabilidad financiera del proyecto, con una amortización prevista en 30 años para vehículos que tendrán una vida útil de solo 10 años.
La ciudadanía espera resultados concretos y rápidos. Un ejemplo citado es la transformación de la avenida en la provincia de Buenos Aires, que logró resultados en solo 11 meses. La pregunta es: ¿cuánto tiempo tomará ver mejoras en el sistema de transporte público en Paraguay?
La respuesta a esta pregunta es crucial para determinar el éxito de las políticas de transporte implementadas por el gobierno. La ciudadanía exige soluciones efectivas y eficientes para mejorar su calidad de vida.


