Hoy no es un cumpleaños cualquiera para monseñor Adalberto Martínez Flores. El primer cardenal en la historia de Paraguay celebra sus 75 años de vida, una cifra que en el reloj del Vaticano marca un antes y un después. Fiel a las estrictas leyes de la Iglesia católica, el arzobispo metropolitano debe presentar este miércoles su renuncia oficial ante el papa León XIV, abriendo las puertas a una renovación histórica en el liderazgo de la fe paraguaya.
Lejos de tratarse de una despedida abrupta, este paso responde al canon 401 del Derecho Canónico y a un decreto papal que obliga a los obispos a poner sus cargos a disposición al llegar a esta edad. Pero el «cardenal de la chipa» —recordado con cariño por la simpática anécdota en la que el papa Francisco le reclamó este tradicional alimento al consagrarlo— no dejará su oficina de inmediato. Martínez continuará al frente de la Arquidiócesis de la Santísima Asunción y como administrador apostólico de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de forma interina, hasta que el Sumo Pontífice acepte la dimisión y anuncie a su sucesor. Por otra parte, su influyente rol como cardenal consejero y elector en el Vaticano seguirá intacto hasta que cumpla los 80 años.
Esta movida eclesiástica acelera los motores de la Nunciatura Apostólica en Asunción, que ya trabaja en el diseño de las «ternas» o listas de tres candidatos para definir el nuevo rumbo de la Iglesia local. La expectativa es inmensa, ya que el país aguarda la designación de hasta cuatro nuevos obispos, sumando las vacancias previas de las diócesis de Coronel Oviedo y San Lorenzo, cuyos pastores también alcanzaron la edad límite. Para reemplazar al arzobispo de Asunción, una figura clave considerada por el Vaticano como «el primero entre iguales» y el nexo principal con Roma, ya suenan con fuerza nombres muy respetados como monseñor Ricardo Valenzuela, cuya postulación se perfila como un reconocimiento a su intachable carrera episcopal, junto a los obispos Miguel Ángel Cabello y Gabriel Escobar. Así, entre la gratitud a un pastor que hizo historia y la expectativa por los nuevos vientos que soplarán en los altares, Paraguay vive una jornada clave para el futuro de su comunidad espiritual.
Fuente: ABC Digital



