En un tono directo, tajante y sin concesiones diplomáticas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio por sepultado el acuerdo marco de alto el fuego con Irán, sentenciando un rotundo «se ha acabado» y desestimando cualquier posibilidad de volver a sentarse en la mesa de negociaciones.

Las declaraciones del mandatario estadounidense se dieron al inicio de la segunda jornada de la cumbre de líderes de la OTAN, donde compareció ante la prensa junto al secretario general de la Alianza, Mark Rutte. En ese escenario, Trump descargó una dura ofensiva verbal contra el régimen de Teherán, tildándolos de «mentirosos» y «gente enferma, mala y violenta», argumentando que insistir en el diálogo es simplemente una pérdida de tiempo.

Esta drástica ruptura no ocurre de manera aislada, sino que corona una peligrosa escalada de hostilidades militares y económicas que mantiene en vilo al golfo Pérsico. Apenas unas horas antes de sus declaraciones, la tensión bélica se disparó cuando fuerzas de Estados Unidos ejecutaron un ataque directo contra territorio iraní, una represalia fulminante motivada por las agresiones previas de Teherán contra tres embarcaciones comerciales en el estratégico estrecho de Ormuz. La respuesta del régimen de los ayatolás no se hizo esperar, respondiendo con bombardeos a las bases militares que Washington mantiene operativas en varios países del Golfo.

El conflicto ya venía asfixiando la economía iraní, luego de que el gobierno estadounidense revocara las autorizaciones para la venta de su petróleo en los mercados internacionales. Con el alto el fuego completamente destrozado y los canales diplomáticos cerrados bajo la advertencia de Trump de que Irán usaría armas nucleares si llegara a poseerlas, la región se adentra de lleno en un terreno de absoluta incertidumbre.

Fuente: ABC Digital

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