La avenida Leopardi se ha convertido en un verdadero campo de minas para cualquiera que intente transitarla. En un recorrido que parece más una carrera de obstáculos que un viaje urbano, se llegaron a contabilizar nada menos que 54 baches de todos los tamaños.
Estos cráteres no solo destrozan las llantas de los autos y ponen en peligro la vida de los motociclistas, sino que reflejan el día a día de una ciudad que parece estar hundiéndose en el descuido total.
Las quejas y protestas se intensifican en las redes sociales, donde el hartazgo de los vecinos se siente en cada publicación. La activista social María Stela Invernizzi fue una de las voces que lideró las denuncias públicas, mostrando imágenes impactantes del deterioro de Leopardi y desnudando una realidad que golpea a varios puntos de la localidad. Para los ciudadanos, salir a la calle ya no es solo una rutina, sino un riesgo constante.
El problema, sin embargo, va mucho más allá del asfalto roto. Los fernandinos caminan esquivando veredas destruidas, conviven con plazas que parecen selvas olvidadas por la falta de mantenimiento y sufren la boca del lobo que se genera por la falta de iluminación en zonas clave, lo que vuelve transitables estos lugares solo para la delincuencia. Para colmo de males, el servicio de recolección de basura también está bajo la lupa y suma descontento a una población que ya no sabe a quién reclamar.
Por su parte, las autoridades locales no tuvieron más remedio que dar la cara ante la evidencia. El propio intendente de la ciudad, Alcides Riveros, reconoció abiertamente que existen unas 250 cuadras en una situación completamente crítica. Aunque anunció que ya se preparan licitaciones para obras de recapado, también repartió culpas: aseguró que el paso constante de camiones pesados, las intensas lluvias, las obras de la red cloacal y la responsabilidad compartida con el Ministerio de Obras Públicas son los factores que terminaron por sepultar la infraestructura de Fernando de la Mora. Mientras las promesas se cocinan en los papeles de la municipalidad, los vecinos siguen lidiando a diario con el caos en las calles.





