Mientras el paraguayo de a pie hace malabarismos dignos del Cirque du Soleil para que el sueldo no se le extinga a mitad de mes y en los hospitales pediátricos faltan insumos y medicamentos, en las oficinas de la Itaipú parecen estar organizando un festival gastronómico digno de estrellas Michelin.
Bajo la bendición de su director general paraguayo, Justo Zacarías Irún, la entidad ha puesto en marcha una licitación pública que roza los 5.997 millones de guaraníes. ¿El motivo de semejante dineral? Asegurar que a los asistentes a sus eventos corporativos e invitados VIP no les ruja el estómago, ofreciéndoles un menú que haría llorar de emoción al paladar más exigente.
La encargada de vigilar que los cubiertos brillen y que el vino fluya en su temperatura justa es la Asesoría de Comunicación Social, capitaneada por José Luis Rodríguez Tornaco. Esta dependencia tiene la titánica tarea de fiscalizar que, durante un año entero, las reuniones no sufran por falta de combustible gourmet. Olvídese del clásico chipá con cocido negro de media mañana; el pliego de la subasta electrónica NA 0785-26 eleva la vara a niveles estratosféricos. Para empezar el día con energía, los «desayunos especiales» prometen huevos revueltos, yogures finos, croissants bien crocantes y jugos naturales. Si la reunión se extiende, el «coffee break» llega al rescate con brochetas de jamón serrano, tartaletas calientes y bombitas rellenas que prometen disolver cualquier tensión política.
El verdadero plato fuerte llega con los denominados almuerzos ejecutivos. El documento oficial detalla una bacanal VIP que incluye tablas con quesos nacionales e internacionales, el clásico vitel toné de peceto, escalopes de lomito grillé bañados en salsa de vino, y supremitas de pollo rellenas de espinaca. Para los amantes de los carbohidratos, habrá lasaña de carne y spaguettis al pesto, sin olvidar un buen chupín de pescado para los días de vigilia. El broche de oro, por supuesto, es un desfile de postres donde reinan el tiramisú, los brownies, mousses de varios sabores y delicadas frutas fileteadas. Todo esto, por supuesto, no se va a servir en platos de plástico: la licitación exige rigurosamente vajilla de porcelana de alta calidad, vasos de fino cristal, manteles de satén y arreglos florales frescos para adornar las mesas.
Curiosamente, la mayor parte de este banquete no será para consumo interno de los funcionarios de la hidroeléctrica. De la bolsa total, unos 3.909 millones de guaraníes se irán directo a financiar la comida de eventos externos que Itaipú decida apoyar con su generoso bolsillo, dejando «solo» unos 2.087 millones para los refrigerios de casa.
Las cantidades previstas para los próximos doce meses abren el apetito de cualquiera: planean repartir 4.000 almuerzos ejecutivos internos, 40.000 servicios de alimentación express para el público externo, 20.000 porciones de fruta y unas 60.000 botellas de agua para aplacar la sed. Además, el servicio incluye delivery premium, ya que la empresa ganadora deberá trasladar los banquetes sin costo adicional en un radio de 100 kilómetros a la redonda desde Asunción. Así, entre lomitos al vino, cubiertos de acero inoxidable y un presupuesto de ensueño, Itaipú se prepara para pasar un año con la panza llena y el corazón contento.



