Rossana González es hoy la cara más visible de la huelga médica y una de las críticas más duras al Gobierno. Pero sus propios registros de productividad plantean una pregunta incómoda: en todo 2025 habría atendido solo 37 pacientes y en lo que va de 2026 no registra ninguna atención.
Mientras denuncia sobrecarga y falta de tiempo para atender, los datos muestran poco más de 3 consultas por mes el año pasado. Si dice representar a médicos colapsados por la demanda, también debe rendir cuentas sobre su rendimiento.
El salario también está en debate. Durante la huelga trascendió que González percibe G. 25.498.874 mensuales. Ella misma admitió tener varios vínculos con Salud e IPS. Ese monto equivale a unos 8,4 salarios mínimos.
La brecha con el trabajador común es amplia. Un empleado privado puede trabajar hasta 48 horas semanales por un salario mínimo de G. 3.044.000. En cambio, una vinculación médica nueva en el Ministerio paga G. 5 millones por solo 12 horas semanales.
En números: un trabajador de salario mínimo puede trabajar 4 veces más horas y aun así ganar casi G. 2 millones menos que un médico con una sola vinculación.
Otra contradicción está en la calle. Quienes más se movilizan son estudiantes, residentes y médicos con un solo rubro. Es decir, los más precarizados son los que ponen el cuerpo, mientras quienes acumulan varios vínculos tienen menor presencia.González reconoce que hay médicos con uno, dos y hasta tres cargos. Sin embargo, la protesta iguala todas esas realidades.
Ella exige números al Gobierno. Ahora el Gobierno y la ciudadanía también esperan los suyos.


