ASUNCIÓN.– La economía de los hogares paraguayos se prepara para resistir un nuevo e inevitable impacto. Desde las 06:00 de este jueves 24 de septiembre de 2026, la petrolera estatal Petropar oficializó un aumento en las tarifas de sus combustibles, una medida impulsada por la volatilidad internacional del crudo que amenaza con desatar un efecto dominó directo sobre los productos de primera necesidad.

El incremento más severo se concentra en el diésel (Porã y Mbarete), con una suba de G. 495 por litro, dejando al Diésel Porã en G. 8.785 y al Mbarete en G. 10.795. Asimismo, la Nafta Aratiri 97 experimentó un alza de G. 150 por litro (alcanzando los G. 9.150), mientras que las opciones de 85 y 93 octanos mantienen congelados sus valores por el momento. Si bien el presidente de la entidad, Willian Wilka, garantizó que el stock actual permite sostener estos precios fijos hasta finales de octubre de 2026, la preocupación en las calles ya es generalizada.

El flete: El enemigo invisible del presupuesto familiar. Al tratarse del diésel —considerado el verdadero motor logístico del país—, el reajuste encarece de forma inmediata los costos de flete de los camiones distribuidores y del sector agropecuario. Cuando transportar los alimentos desde las fincas del interior hasta los centros urbanos se vuelve más costoso, la presión se traslada silenciosamente hacia los puntos de venta masiva.

Los analistas comerciales estiman que esta presión logística obligará a los proveedores a ajustar sus márgenes en las próximas semanas, lo que se traduciría en un impacto estimado de entre el 3% y el 4% en el ticket final de las compras familiares. Los productos más sensibles y propensos a sufrir remarcaciones rápidas son los frutihortícolas frescos (como el tomate, el locote y la cebolla), cuyo precio final depende casi exclusivamente del transporte diario.

¿Se viene un aumento inmediato en los supermercados? Para brindar un manto de calma, desde la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) aclararon que los supermercados operan puramente como tomadores de precios y descartan de plano un incremento masivo e inmediato en las góndolas. Sin embargo, reconocen que si la presión de los costos de distribución se sostiene en el tiempo, los proveedores terminarán remitiendo nuevas listas de precios.

Por el lado del transporte público, los usuarios no sufrirán un incremento en el precio del pasaje de colectivos a corto plazo. La suba del diésel será absorbida internamente en la tarifa técnica del Viceministerio de Transporte mediante un incremento de los subsidios estatales, una medida que frena el impacto directo al pasajero pero que demandará mayores recursos de los impuestos públicos.

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