Lo que comenzó como un exabrupto en redes sociales tras un partido de fútbol ha escalado hasta convertirse en un conflicto diplomático internacional de alto nivel. La política y el deporte se cruzaron de la peor manera posible luego de que la senadora paraguaya Celeste Amarilla lanzara duros insultos de tinte racista contra Kylian Mbappé, el emblemático capitán de la selección de Francia, provocando una enérgica e inmediata reacción desde el corazón del poder legislativo galo.

Todo estalló tras la eliminación de la selección paraguaya en la competencia. En un aparente arranque de furia digital, la parlamentaria arremetió contra el astro del fútbol mundial con términos denigrantes, tildándolo de «camerunés colonizado» y utilizando metáforas altamente ofensivas sobre su origen y aspecto físico. Lejos de quedar en el habitual ruido pasajero de las redes de internet, las palabras de la legisladora cruzaron el océano Atlántico a la velocidad de la luz y encendieron las alarmas en París, donde la tolerancia institucional hacia la discriminación es absolutamente cero.

La respuesta no tardó en llegó con todo el peso formal del Estado francés. Cédric Perrin, presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado de Francia, envió una carta oficial y urgente dirigida al presidente de la Cámara de Senadores de Paraguay, Basilio Núñez, manifestando su profunda conmoción y la de millones de ciudadanos franceses ante semejantes agresiones. En la misiva, el alto funcionario europeo apeló a los históricos lazos de amistad y mutua confianza que unen a ambas naciones para exigir un rechazo frontal y recordar la necesidad de defender los valores de respeto, dignidad humana y lucha contra la discriminación.

A la par de la queja del Senado francés, la Federación Francesa de Fútbol tildó las declaraciones de «abyectas e inaceptables» y anunció que presentará una denuncia penal ante la Fiscalía de su país, advirtiendo que los jugadores representan a toda la nación y que, por ende, el agravio atenta contra la propia Francia. Por su parte, el mismísimo Mbappé rompió el silencio para responder de forma directa a la legisladora, calificándola de «mujer despreciable e indigna de su función» y aclarando que su discurso de odio no representa en absoluto el verdadero espíritu de honor del pueblo paraguayo. Lo que parecía una catarsis digital se ha transformado en un verdadero dolor de cabeza internacional que pone bajo la lupa la conducta de los representantes políticos ante los ojos del mundo.

Fuente: ABC Digital

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