La confianza depositada en el entorno más íntimo del hogar se transformó en una amarga pesadilla para la familia del recordado e icónico experiodista deportivo Héctor Corte. En las últimas horas, una trama de deslealtad y engaños policiales salió a la luz pública tras confirmarse la investigación formal contra una exempleada doméstica, principal sospechosa del hurto sistemático de un valioso lote de joyas que pertenecían al fallecido comunicador, padre del conocido conductor de televisión y radio, «Chiche» Corte.
El hilo de la sospecha comenzó a tejerse de manera abrupta cuando la mujer, quien desempeñaba labores cotidianas en la residencia familiar, dejó de asistir de forma imprevista a su lugar de trabajo. Aquella ausencia injustificada encendió las alarmas de los allegados, quienes ante la repentina desaparición decidieron revisar las pertenencias y recuerdos más preciados del hogar. Fue en ese instante cuando constataron el vacío material: múltiples joyas de incalculable valor sentimental y económico, tesoros acumulados en vida por el «Profe» Corte, ya no estaban en sus respectivos cofres.
La confrontación inicial no tardó en llegar. Ante el reclamo y las firmes sospechas de la familia, la mujer se vio acorralada y terminó por reconocer que poseía información exacta sobre el paradero de las piezas de valor. Lejos de negar el hecho en primera instancia, la sospechosa aceptó acompañar a los efectivos de la Policía Nacional para proceder a la entrega de los objetos. Los primeros pasos de la comitiva civil y policial condujeron a una casa de empeño local, un frío mostrador donde parte de las joyas de la familia ya habían sido transadas a cambio de dinero en efectivo. Allí se lograron recuperar algunas alhajas, entre ellas un par de aros, devolviendo un efímero alivio a los afectados.
Sin embargo, la aparente actitud colaborativa de la exempleada no era más que una elaborada maniobra de distracción. Con total serenidad, la mujer guió a los investigadores y a los denunciantes hacia su propia vivienda, asegurando que en el interior de su domicilio resguardaba el resto del botín y que lo entregaría voluntariamente para enmendar su falta. El vuelco dramático ocurrió al cruzar el umbral del inmueble: en un sorpresivo cambio de postura, la sospechosa se desentendió por completo de sus afirmaciones previas, adoptando una actitud evasiva y negándose rotundamente a entregar objeto alguno, dejando a las autoridades con las manos vacías.
A pesar del desplante y la astucia de la investigada, los procedimientos policiales y judiciales no se han detenido. Bajo la lupa de los agentes y el Ministerio Público, las autoridades continúan ejecutando una serie de rigurosas verificaciones, recorriendo joyerías y diversas casas de empeño donde se sospecha que el resto del lote pudo haber sido comercializado. La familia Corte, respaldada por sus abogados, sigue de cerca cada paso con la firme esperanza de recuperar la totalidad de las reliquias que guardan la memoria viva de Héctor Corte, mientras la justicia avanza en el esclarecimiento de un delito que vulneró la intimidad de su propio hogar.
Fuente: Ñanduti


