El titular del Congreso Nacional, Basilio Núñez, intentó poner paños fríos a la marcada tensión interna que sacude al movimiento oficialista Honor Colorado. La discordia alcanzó su punto más crítico a partir del desacuerdo entre el presidente de la Asociación Nacional Republicana (ANR), Horacio Cartes, y el vicepresidente de la República, Pedro Alliana, tras el prematuro destape del titular del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH), Juan Carlos Baruja, como el candidato a la Vicepresidencia para el periodo 2028 por decisión del expresidente.

Esta maniobra generó un fuerte malestar en Alliana, quien reivindica su potestad para definir a su propia dupla, provocando además la reacción de un bloque de 15 gobernadores alineados con el presidente Santiago Peña y liderados por el gobernador de Guairá, César «Cesarito» Sosa.  

Durante una rueda de prensa, Núñez desacreditó de forma tajante las expresiones del jefe departamental guaireño, quien manifestó públicamente que Santiago Peña no se encuentra solo en el poder al contar con el respaldo explícito de 15 gobernadores y 35 diputados, en el caso que el mandatario pierda el apoyo de Horacio Cartes. El titular del Senado marcó una postura distante al afirmar que el jefe de Estado sostiene en primer lugar el respaldo del titular de la Junta de Gobierno, seguido del vicepresidente, las bancadas legislativas y los jefes departamentales. 

A renglón seguido, atribuyó de manera irónica la apreciación de Sosa a su escasa trayectoria política, señalando que el gobernador actuó influenciado todavía por su inexperiencia en el ámbito partidario.

En esa misma línea, Núñez negó rotundamente que la resistencia encabezada por Sosa o la postura de Alliana signifiquen una fractura institucional o un acto de traición hacia la cúpula del oficialismo. El legislador prefirió encuadrar las marcadas discrepancias como una simple disparidad de criterios propia de la dinámica democrática, desmarcando a la nucleación de las acusaciones sobre un funcionamiento dictatorial. 

Asimismo, sostuvo que la prioridad absoluta del oficialismo se enfoca de forma exclusiva en los comicios municipales previstos para el 4 de octubre, minimizando los roces al definirlos como un simple manejo de tiempos y negando la existencia de una crisis de proporciones históricas dentro del cartismo.

Respecto a la pugna desatada en torno al armado de la chapa presidencial para el 2028 y la inclusión de figuras de la dirigencia emergente, Núñez enfatizó que en las listas del Senado hay espacio para todos los sectores del partido. Para graficar su discurso de unidad y pragmatismo electoral, el parlamentario se ofreció a ocupar simbólicamente el último lugar de la nómina con tal de aplacar la disputa de liderazgos. De igual forma, ratificó que la vía de comunicación entre Cartes, Peña y Alliana permanece fluida, descartando que los desacuerdos por la vicepresidencia afecten la gobernabilidad o deriven en una ruptura antes de la contienda municipal.

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