Como si citara al mismísimo Juan Gabriel, el senador Silvio “Beto” Ovelar apeló a la ironía y a la franqueza para graficar el convulsionado momento que atraviesa el movimiento oficialista Honor Colorado.

Sin rodeos, el parlamentario reconoció que el sector liderado por Horacio Cartes está enfrentando una de sus tormentas internas más profundas, avivada por la feroz puja de candidaturas para las elecciones generales.

El corazón del conflicto no es otro que la chapa presidencial. Con Pedro Alliana firme como el candidato principal, el verdadero dolor de cabeza es definir a su acompañante para la vicepresidencia. En esa disputa, nombres como el del ministro Juan Carlos Baruja suenan con fuerza y dividen las preferencias entre gobernadores, legisladores y el propio entorno del presidente Santiago Peña.

Frente a este avispero, Ovelar dejó una advertencia contundente: la elección del candidato a vicepresidente no puede ser una imposición externa. Para el legislador, Alliana debe tener la palabra final sobre quién lo acompañará en la papeleta. La razón es simple y gráfica: imponer un acompañante es condenar al proyecto a «dormir con el enemigo», una receta que históricamente termina en conspiración y divorcio político dentro del Ejecutivo.

A pesar de la evidente fragmentación de posturas, el senador descartó rotundamente que exista un quiebre ideológico o la creación de un bando «peñista». Lo que hay, aseguró, es una disputa habitual por el espacio, la injerencia de la gestión gubernamental y el peso de las decisiones del poder.

Con el tablero político al rojo vivo, Beto Ovelar lanzó un llamado a «parar la pelota» y recordó que las ambiciones para el 2028 no servirán de nada si se descuida el terreno inmediato. Toda la energía oficialista, remarcó, debe enfocarse primero en salir victoriosos en las próximas elecciones municipales, porque sin triunfos locales no habrá futuro político que disputar.

Fuente: ABCDigital 

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