En el variopinto y nunca aburrido teatro de la política paraguaya, donde las lealtades se miden en planillas y los amigos se cuentan por miles hasta que se acaban los cargos, el diputado oficialista Hugo Meza acaba de encender la mecha de una bomba con sonrisa de compadre y tono de advertencia.

Con la serenidad de quien conoce al detalle los pasillos de la discordia, Meza puso la lupa sobre el entorno de Horacio Cartes y soltó una bomba de fragmentación dirigida directamente a esos «asesores» que abundan en la sombra pero escasean en las urnas.

Parece que las paredes del movimiento Honor Colorado están experimentando un curioso fenómeno de expansión urbana, o como el propio legislador prefirió calificarlo con elegancia diplomática, un inminente cambio de época. Cansado de los rumores que ya daban por descartado al vicepresidente Pedro Alliana del mapa de influencias, Meza salió al paso para poner paños fríos, pero también para repartir un par de dardos bien teledirigidos. «No quiero especular que Alliana esté fuera o no de Honor Colorado, lo que existe dentro del movimiento es que hay un crecimiento enorme y evidentemente eso significa que hay nuevos actores importantes. Hay un nuevo tiempo en Honor Colorado y eso hay que respetar. La gran tarea del oficialismo es hacer que ningún actor político sea excluido», soltó sin despeinarse, dejando entrever que el tablero ahora tiene más fichas, más jugadores y, por supuesto, mucho menos espacio en la mesa principal.

Pero el plato fuerte del menú político del día no estuvo en la diplomacia, sino en la picante radiografía que hizo de la fauna que orbita alrededor de las sedes del poder republicano. Apuntando con precisión de cirujano hacia la residencial calle España y la histórica sede de la ANR sobre 25 de Mayo, Meza desenfundó la artillería pesada contra los sospechosos de siempre. «Lastimosamente hay unos cuantos sin votos en calle España y en 25 de Mayo. Hay unos cuantos actores que no tienen tropas, territorios ni identidad electoral, y que están rodeando al presidente del Partido Colorado, Horacio Cartes, cuya voz siempre va a ser un factor importante a ser escuchado», disparó sin anestesia, retratando a esos personajes sin pueblo ni credencial legislativa que susurran al oído del «Jefe» mientras miran las encuestas por televisión.

Fiel al arte de la guerra política donde se tira la piedra y se sonríe a la cámara, el diputado prefirió guardar los nombres en el tintero cuando le apretaron el micrófono para dar identidades exactas. Sin embargo, no dejó pasar la oportunidad de rematar con una guiñada cómplice al público periodístico. «No quiero personalizar, pero Ñanduti conoce a todos los actores que tienen y no tienen votos», concluyó entre risas de entendimiento, dejando la pelota en la cancha de la opinión pública, donde todos saben perfectamente quiénes son los generales sin ejército que se pasean como si fueran dueños de la cancha.

Fuente: Ñanduti 

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