Los pasillos de más de 1.500 centros de salud públicos de todo el país amanecieron este lunes con un panorama marcadamente distinto. El Sindicato Nacional de Médicos puso en marcha una huelga nacional de cinco días que paraliza la atención general en el Ministerio de Salud Pública.

Pese a la medida de fuerza, las salas de urgencias, los servicios de terapia intensiva y las áreas de parto continúan operando con normalidad. De esta forma, las autoridades sanitarias y las organizaciones gremiales garantizan la cobertura en los sectores más sensibles para no desamparar a los pacientes en estado crítico.  

La medida extrema se concretó tras el fracaso de cuatro reuniones de negociación entre el gremio y las autoridades de Gobierno. Ante la falta de respuestas a sus reclamos, los profesionales de la salud optaron por suspender temporalmente las consultas ambulatorias y el agendamiento de cirugías programadas, afectando exclusivamente a la red del Ministerio de Salud. Instituciones como el Instituto de Previsión Social y el Hospital de Clínicas mantienen su funcionamiento sin alteraciones.

Entre las principales exigencias del sector figura la urgencia de actualizar salarios congelados desde hace 14 años, situación que provocó una drástica pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación acumulada. Asimismo, los médicos reclaman la desprecarización de miles de profesionales que llevan años trabajando bajo contratos temporales, el pago adecuado por guardias en días festivos y una provisión básica y constante de insumos medicamentosos para evitar que las familias de los pacientes deban costear la atención médica de sus bolsillos. 

Fuente: Ultima Hora 

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