El Instituto de Previsión Social se esmera por mostrar una imagen de vanguardia. Pantallas táctiles en las salas de espera, la promesa de inteligencia artificial, atención a través del denominado “Hospital Virtual” y una aplicación móvil prometen un acceso a la salud al alcance de un simple clic.

Sin embargo, detrás de esa fachada de modernización digital late una realidad exasperante para miles de trabajadores y jubilados: conseguir un turno médico o acceder a un medicamento esencial sigue siendo una verdadera odisea.

El calvario del asegurado comienza mucho antes de llegar al consultorio. Frente a las pantallas de sus teléfonos o tras interminables llamadas telefónicas, los usuarios se enfrentan día a día a la misma respuesta descorazonadora: “sin turnos disponibles”. La aplicación Mi IPS y la línea de atención al cliente se han transformado en una lotería donde las probabilidades siempre juegan en contra del aportante. Pacientes que padecen afecciones cardíacas, problemas urológicos o enfermedades crónicas llegan a esperar meses enteros por una cita, mientras contemplan cómo las plataformas colapsan o se bloquean justo al momento de agendar.

La brecha entre el discurso oficial y la vivencia cotidiana se profundiza en las farmacias de la institución. De nada sirve la implementación de consultas virtuales o la validación remota de recetas si, al llegar a la ventanilla, los estantes están completamente vacíos. Medicamentos fundamentales para tratamientos oncológicos, hipertensión y diabetes brillan por su ausencia, obligando a los asegurados —muchos con más de tres décadas de aportes ininterrumpidos— a destinar gran parte de sus salarios o jubilaciones a la compra de fármacos en el sector privado.

Desde la administración del IPS argumentan que la institución atraviesa una fase de transición tecnológica para corregir estos problemas. Directivos de la entidad explicaron que recientemente se migró a un nuevo sistema informático provisto por Copaco, buscando estabilizar el servicio y ampliar la capacidad operativa. Prometen además la pronta habilitación de un canal de agendamiento vía WhatsApp para el mes de agosto, con la intención de reducir el tiempo promedio de espera telefónica, que actualmente ronda los 45 minutos por llamada.

No obstante, las nuevas autoridades del Consejo de Administración reconocen que asumieron la gestión en medio de una profunda crisis estructural y de desabastecimiento tras administraciones pasadas. Para la ciudadanía que sostiene el seguro social, la conclusión es contundente: digitalizar un proceso defectuoso no soluciona las fallas, solo las vuelve más visibles. Los asegurados no demandan plataformas más vistosas, sino médicos disponibles en los consultorios, un agendamiento predecible y, por sobre todo, medicamentos a tiempo en las farmacias.

Fuente: NadCano / ABC Digital

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