Paraguay logró conservar su valioso grado de inversión luego de que la agencia internacional Moody’s Ratings ratificara la calificación soberana en Baa3 con perspectiva estable. Sin embargo, el informe trajo consigo una firme llamada de atención: la recurrente acumulación de deudas y atrasos con los proveedores del Estado deja al descubierto serias debilidades en la planificación y administración de las finanzas públicas.
El señalamiento de la calificadora no apunta a una falta de solvencia ni a una incapacidad de pago del país, sino a las fallas institucionales a la hora de gestionar el presupuesto y prever el flujo de caja. La luz de alarma se encendió tras el reconocimiento de atrasos fiscales a comienzos de este 2026 por un monto equivalente al 2,1% del Producto Interno Bruto (PIB). Entre los sectores más golpeados destacan las constructoras viales, con acreencias cercanas a los 350 millones de dólares, los proveedores de alimentos, con cerca de 100 millones de dólares pendientes, y las empresas farmacéuticas.
Esta falta de puntualidad en los pagos termina trasladando un severo costo financiero al sector privado, que debe asumir el impacto mientras aguarda cobrar por bienes y servicios que ya entregó al Estado. Como medida paliativa, el Ministerio de Economía y Finanzas recurrió al mecanismo de factoraje para que los proveedores farmacéuticos cedan sus facturas a entidades financieras a cambio de liquidez inmediata, aunque asumiendo el costo del descuento bancario.
Aunque Moody’s prevé que el Gobierno logrará saldar completamente estos compromisos pendientes para el año 2028, enfatizó que es indispensable fortalecer la supervisión del gasto y evitar que se vuelva a repetir una bola de nieve similar.
A pesar de que Paraguay ostenta uno de los mejores desempeños macroeconómicos de la región —impulsado por un crecimiento sólido, baja deuda pública e inflación controlada—, la calificadora remarca que el nivel de sus instituciones aún se encuentra por debajo del promedio de otros países con igual nota crediticia. El control de la corrupción, el fortalecimiento del Estado de derecho y la eficiencia de las entidades públicas continúan siendo asignaturas pendientes para la consolidación del perfil del país.
Hacia adelante, el mensaje de Moody’s es claro: el riesgo de una futura rebaja en la calificación estará latente si persisten los desfasajes en las cuentas públicas o si no se corrigen las fallas de gestión. En contrapartida, un avance decidido en las reformas institucionales, un aumento sostenido de los ingresos públicos y una mayor atracción de inversión privada podrían impulsar a Paraguay hacia una escala aún más alta en los mercados internacionales.
Fuente: ABC Digital



