El escenario diplomático internacional sufrió un fuerte sacudida luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, pusiera en duda la histórica neutralidad de su país respecto a las Islas Malvinas y sugiriera un posible retiro de respaldo al Reino Unido en caso de un conflicto.

En una entrevista con la cadena británica GB News, Trump vinculó esta sorpresiva revisión de la política exterior a su profundo malestar con Londres por la falta de apoyo militar en el conflicto con Irán, acotando además que la victoria bélica británica de 1982 «quedó muy lejos».

Esta postura provocó una rápida e intensa reacción de Argentina, donde el presidente Javier Milei convocó a una cadena nacional para endurecer las sanciones contra las empresas petroleras británicas e israelíes que operan en las islas e impulsar la construcción de una base naval en el extremo sur.

Por su parte, el gobierno del Reino Unido reaccionó con firmeza, calificando el cuestionamiento de inaceptable y reafirmando de manera tajante que su compromiso con la autodeterminación de los isleños se mantiene completamente inquebrantable.

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