A tres años de las elecciones presidenciales, el nombre del senador Eduardo Hirohito Nakayama Rojas vuelve a sonar fuerte en el tablero político. Si el dirigente liberal logra encabezar la chapa opositora en 2028 y se le suma un candidato del tercer espacio como vicepresidente, el panorama para el oficialismo podría complicarse.
El escenario que barajan dirigentes de varios sectores pasa por la unidad de toda la oposición paraguaya. Con el PLRA al frente, sectores independientes y movimientos ciudadanos del «tercer espacio» secundando, y el apoyo de un sector disidente de la ANR, la suma de votos podría alcanzar para pelearle seriamente el gobierno al coloradismo en las presidenciales del 2028.Analistas coinciden en que es un camino difícil. Requiere dejar de lado candidaturas múltiples, acordar un programa mínimo común y sostener una alianza amplia hasta el día de la elección. Pero advierten que no es imposible: la fatiga electoral y el voto castigo pueden jugar a favor si la oposición llega cohesionada.
La primera prueba de fuego será este fin de año con las municipales. Ahí se medirá el poder electoral real de cada fuerza. Un buen resultado del liberalismo y de los sectores aliados en intendencias y juntas clave dejaría a Nakayama Rojas bien posicionado para negociar la candidatura presidencial y mostrar que la oposición tiene estructura territorial para competir.
Desde el entorno del senador sostienen que el objetivo es «construir una alternativa creíble» y que las conversaciones con otros sectores ya comenzaron, aunque todavía sin nombres cerrados. En la ANR, en tanto, siguen de cerca el armado opositor. Saben que una candidatura única, con un liberal al frente y el respaldo de disidentes colorados, es el único escenario que hoy les puede generar riesgo real.
Faltan 2 años y medio, pero en política paraguaya las alianzas se empiezan a tejer mucho antes. Y el 2028 ya empezó a jugarse.


