La muerte de Federick Nahuel Cáceres Sosa, un joven de 22 años acribillado por la Policía Nacional en un retén de Alberdi, desató una tormenta política sobre el ministro del Interior, Enrique Riera. El joven fue perseguido y asesinado tras no detenerse en un retén, a pesar de estar desarmado y no tener antecedentes.

La justicia ordenó la prisión preventiva para 12 agentes policiales involucrados. Riera admitió que «no detenerse en un retén no es un delito» y pidió disculpas a la familia. Sin embargo, los cuestionamientos a su gestión no tardaron en llegar.

El diputado Hugo Meza criticó duramente al ministro, afirmando que «Riera se lleva otro muerto más a su ropero» y que «este tipo de hechos nunca más deben volver a ocurrir». Meza instó a depurar responsabilidades políticas y operativas para garantizar la seguridad ciudadana.

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