Karina Otazú, exesposa del exdirector de la petrolera estatal Petróleos Paraguayos, Eddie Ramón Jara Rojas, ha emitido un contundente comunicado oficial dirigido a la opinión pública, los medios de comunicación y las autoridades competentes.
En el documento, fechado el 5 de julio de 2026 en la ciudad de Asunción, Otazú rompe el silencio para sentar una postura definitiva respecto a su situación personal, el fin de su matrimonio y los recientes acontecimientos que rodean a su expareja.
En primer lugar, la exesposa confirma que el vínculo matrimonial con el exfuncionario estatal ha llegado oficialmente a su fin a través de un proceso de divorcio por mutuo acuerdo. Con el objetivo de salvaguardar su integridad financiera frente al escrutinio público, Otazú aclara expresamente que su unión con el señor Eddie Ramón Jara Rojas estuvo regida en todo momento por el régimen de separación de bienes, enfatizando de manera categórica que nunca existió una comunidad de bienes ni un patrimonio compartido entre ambos.
La parte más severa del pronunciamiento apunta a la convivencia y a posibles irregularidades que habrían precipitado la ruptura. Karina Otazú manifiesta que durante la relación matrimonial llegó a tomar conocimiento de situaciones de extrema gravedad que afectaron de manera profunda su estabilidad emocional y su dignidad personal. Al respecto, lanza una fuerte advertencia al señalar que se reserva el derecho de accionar en las instancias legales pertinentes ante hechos que podrían configurar situaciones irregulares en el ámbito matrimonial legal. Estas conductas, según indica, serán puestas bajo el análisis e investigación de las autoridades competentes.
Asimismo, el comunicado responde de forma directa a las versiones que buscan salpicarla en medio de los problemas financieros y legales de su exesposo, quien en marzo de 2026 tuvo que presentar su renuncia a la presidencia de Petropar acorralado por severos cuestionamientos de la Contraloria General de la República por inconsistencias y descalces millonarios en sus declaraciones juradas, además de polémicas públicas sobre su nivel de vida.
Ante este panorama, Karina Otazu rechaza categóricamente cualquier insinuación o afirmación que pretenda atribuirle responsabilidad sobre la pérdida, menoscabo o afectación del patrimonio de Eddie Ramón Jara Rojas, asegurando de forma tajante que ella no ha tenido ningún tipo de participación en actos que pudieran haber perjudicado la situación económica del exfuncionario.
Finalmente, deslindándose por completo de cualquier hecho o circunstancia que busque responsabilizarla de manera indebida, Otazú hace una solicitud formal para que se respete su privacidad, su integridad moral y las garantías del debido proceso. La mujer concluye su pronunciamiento con un llamado explícito a la prudencia a los medios y a la ciudadanía en la difusión de las informaciones vinculadas al caso, manifestando la necesidad de evitar la revictimización y el agravamiento de los severos daños emocionales que asegura ya haber sufrido.




