En medio de la huelga nacional que mantiene en vilo al sistema sanitario, el Ministerio de Salud Pública aseguró que no cuenta con el presupuesto necesario para cumplir con las exigencias planteadas por el sector de blanco.

Las estimaciones oficiales sostienen que satisfacer las demandas salariales y laborales requeriría una inyección adicional de unos 150 millones de dólares al año. Un detalle no menor es que este cálculo abarca únicamente al cuerpo médico y deja fuera a otros sectores clave, como el de las enfermeras, por lo que el monto total podría dispararse si más colectivos exigen los mismos beneficios.  

Desde la cartera sanitaria, las autoridades expresaron su preocupación por el impacto fiscal que supondría esta erogación de forma permanente. Advierten que ceder ante este reclamo sin un plan financiero claro podría desequilibrar las arcas públicas y desencadenar un «efecto dominó» de exigencias por parte de otras disciplinas de la salud y funcionarios estatales.

Por su parte, los médicos ratifican la legitimidad de su protesta. Reclaman una equiparación de la carga horaria, la actualización de pisos salariales, el nombramiento de personal contratado y mejores condiciones para trabajar en hospitales que sufren un histórico desabastecimiento de insumos básicos. Mientras el Ministerio insiste en abrir mesas de diálogo para buscar salidas viables sin comprometer el tesoro nacional, la medida de fuerza continúa afectando a miles de pacientes en los principales centros asistenciales del país.  

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