Un verdadero cortocircuito diplomático y de versiones cruzadas se ha desatado entre Paraguay y Brasil tras las controvertidas declaraciones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien atribuyó a Paraguay la responsabilidad del inicio de la Guerra de la Triple Alianza.
A casi una semana de aquellas palabras que encendieron la indignación en suelo paraguayo, la diplomacia de ambos países quedó envuelta en una llamativa contradicción que deja más dudas que certezas sobre cómo se está gestionando el impase.
La controversia escaló cuando el canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, afirmó públicamente que el presidente Santiago Peña había sostenido una conversación telefónica directa con su par brasileño para abordar el malestar generado por sus dichos. Asimismo, el jefe de la diplomacia nacional anunció que convocaría al embajador de Brasil en Asunción para entregarle una nota formal expresando la postura oficial del Paraguay frente a los desacertados juicios históricos.
Sin embargo, la versión de un contacto al más alto nivel duró muy poco. Medios del vecino país, encabezados por la cadena CNN Brasil , revelaron que fuentes del propio gobierno brasileño desmintieron categóricamente la existencia de dicha llamada. Según el reporte periodístico, en los pasillos del Palacio del Planalto aseguran que Lula y Peña no han cruzado palabra alguna desde que estalló la polémica.
Esta seria discrepancia entre el relato de la Cancillería paraguaya y los desmentidos procedentes de Brasilia no solo añade tensión al escenario bilateral, sino que deja en evidencia profundas fisuras de comunicación en un tema de alta sensibilidad histórica y política para el pueblo paraguayo.
Fuente: ABC Digital



