En una jornada marcada por los duros cuestionamientos de la Fiscalía sobre la veracidad del paso universitario del exsenador Hernán David Rivas Román, la declaración de Ever Ortiz dejó un momento insólito durante la audiencia oral y pública. Al ser acorralado sobre cómo lograba recordar con precisión el rostro del procesado tras casi 15 años —sin confundirlo con la masiva cantidad de fotos de prensa o redes sociales—, el testigo sostuvo firmemente que lo reconoció desde el año 2009 en las aulas de Derecho de la Universidad Sudamericana por un rasgo físico en particular: la forma y el gran tamaño de sus orejas.

Ante la insistencia de los interrogadores de la representación del Ministerio Público, quienes buscaban determinar si el testimonio no estaba influenciado por la sobreexposición mediática que cobró Rivas en su rol de diputado, senador o presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM), el declarante justificó entre risas su singular fijación anatómica afirmando: «Me llamó la atención por su oreja… Yo también tenía la oreja grande».

Sin embargo, a pesar de la extrema precisión que afirmó tener sobre dicho rasgo facial, Ortiz admitió llamativamente no recordar otros aspectos cotidianos de la época, tales como la vestimenta habitual del exlegislador, la indumentaria de otros compañeros o el aspecto físico actual de varios de los alumnos que supuestamente compartieron clases con él.

El interrogatorio no se limitó al aspecto fisonómico del acusado, sino que escaló hacia las inconsistencias de la modalidad académica. La Fiscalía presionó al testigo respecto a cómo asignaturas sumamente complejas y extensas, como Introducción al Derecho o Derecho Romano I y II, habrían sido culminadas en el plazo de tan solo un mes bajo el formato modular, a lo que el declarante respondió aduciendo la supuesta realización de clases de refuerzo reiteradas a lo largo de ese lapso.

No obstante, al ser consultado de forma específica sobre cuántas veces rindió examen junto a Rivas, si las evaluaciones fueron orales o escritas o las fechas exactas de las mismas, Ortiz evitó precisar números concretos argumentando el paso del tiempo y manifestando que no quería incurrir en mentiras o equivocaciones.

Entre las claves de su testimonio ante el Tribunal de Sentencia, quedó registrado que el testigo dice haber visto a Rivas en 2009 en la facultad y haber coincidido nuevamente en un encuentro político convocado por un concejal en Fernando de la Mora, basando toda su identificación visual únicamente en la prominencia de las orejas del procesado, al tiempo que admitió poseer severas lagunas sobre la fisonomía de los demás compañeros citados (como Luis, Victorina, Ever, Vega o Julio) y asegurar que el cambio del sistema modular al semestral ocurrió recién hacia la mitad o etapa final de la carrera.

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