Los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) de la OCDE expusieron un fuerte retroceso del sistema educativo paraguayo. El 77% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel básico de competencia, ubicando al país entre los de peor rendimiento académico a nivel internacional.
El informe detalla que en Matemáticas apenas el 10% de los alumnos llegó al nivel base, frente a un promedio global del 64%. En Lectura y Ciencias se registraron caídas de 21 y 13 puntos respecto a la medición anterior. Más de 82.000 adolescentes en edad escolar fueron afectados en su desarrollo cognitivo.
Los datos de PISA guardan relación directa con las deficiencias en la formación docente. En los concursos públicos de oposición del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) para integrar el Banco de Datos de Educadores Elegibles se registraron niveles históricos de reprobación. En Guairá el 95% de los postulantes fue aplazado, el porcentaje más bajo del país.
En Caaguazú y Canindeyú la reprobación alcanzó el 91%. En Concepción y Amambay solo aprobaron 13% y 19% respectivamente, con graves baches en materias como matemáticas y ciencias.
Desde el MEC se atribuyó parte del retroceso a las secuelas postpandemia y al uso desmedido de teléfonos celulares en las aulas. Sin embargo, analistas y la Unión de Educadores señalan que el problema estructural es la falta de reforma en los institutos de formación docente y la carencia de infraestructura básica.
El 42% de los colegios carece de materiales educativos adecuados, según datos citados por organizaciones del sector. Los resultados ponen en jaque las metas internacionales del gobierno y reabren el debate sobre la idoneidad de quienes están al frente de las aulas y sobre las políticas necesarias para revertir la crisis de aprendizaje.


