Las elecciones nacionales del próximo 30 de abril tienen la inusitada mano externa interesada en colocar al inquilino en el Palacio de los López. Para algunos observadores eso constituye una injerencia en la vida nacional, siendo la meta foránea la caída de la Asociación Nacional Republicana (ANR).

Sólo por citar un ejemplo, el mismo titular de la citada organización, Efraín Alegre, tiene la grave denuncia de un presunto desfalco de USD 37 millones durante su paso por el Ministerio de Obras Públicas, durante la presidencia de Fernando Lugo. Sin embargo, no merece, aún, la atención de los Estados Unidos.

Se puede agregar que la prensa nacional publicó que una veintena de brasileños están en Asunción presuntamente trabajando en tecnología digital, operando todos por redes desde un bloque habitacional, a favor de la Concertación. Al respecto hay una denuncia en el Ministerio Público y donde aparece involucrada la propia esposa de Alegre.
Igualmente se admitió, lo comentó en su momento el mismo Alegre, que asesores de Lula, jefe de Gobierno de Brasil, son parte de la campaña de su candidatura y de Soledad Núñez. Se desconoce quién o quiénes financian la presencia de los expertos extranjeros.

Hasta se circuló por redes la posible ayuda económica de Pekín, siendo conocido que el objetivo de China Continental es que se rompa con la tradición colorada de sostener desde el Gobierno las relaciones con Taiwán. Una ayuda que, según se comenta, viene por el lado del Kirchnerismo argentino.
Otro hecho que vale mencionar es la nula reacción de las instituciones del Gobierno para precautelar la autonomía e independencia de la República ante la posible avanzada y ofensiva de un sector del mundo internacional en los sufragios en Paraguay, cuyo único árbitro debe ser la Justicia Electoral.



