Un camino de más de 1.800 kilómetros de desesperación, un niño de dos años escondido en el piso de una camioneta y un tiroteo final sobre el asfalto paraguayo marcaron el trágico epílogo de Matheus Goncalves Dos Santos.
En apenas veinticuatro horas, el hombre de 33 años transformó su vida en una fuga desesperada que comenzó con el asesinato de su esposa en el corazón de Brasil y terminó bajo una lluvia de balas en el departamento de Canindeyú.
Todo comenzó el martes en la ciudad de Guarantã do Norte, en el estado brasileño de Mato Grosso. Allí, por motivos que la investigación aún intenta precisar, Matheus empuñó una escopeta y terminó con la vida de su esposa, Gleici Fátima Machado Ritter, de 37 años. Con el peso del crimen sobre la espalda, el hombre tomó una decisión intempestiva: subió a su pequeño hijo al asiento trasero de su camioneta Toyota Hilux negra y pisó el acelerador con rumbo al sur, buscando el anonimato que promete la frontera de un país vecino.
El viaje fue una carrera frenética contra el tiempo. Tras recorrer casi dos mil kilómetros, Matheus cruzó ilegalmente a territorio paraguayo por la ciudad de Ypejhú. Pasó de largo por Villa Ygatimí y Curuguaty, buscando refugio transitorio en un hospedaje de Yby Pytá para intentar planificar el siguiente paso. Sin embargo, el destino del prófugo ya estaba sellado por la tecnología; el GPS de su camioneta seguía encendido, emitiendo una señal silenciosa pero letal. Las autoridades brasileñas rastrearon su ubicación exacta y dieron la alarma de manera urgente a la Policía Nacional del Paraguay.
La tarde del miércoles se volvió tensa sobre la Ruta PY03. Agentes de Investigaciones divisaron la camioneta sospechosa cuando avanzaba con velocidad en dirección a Saltos del Guairá. Los uniformados le hicieron señas para que detuviera la marcha, pero el conductor ignoró las advertencias y aceleró, desatando una persecución cinematográfica. Por radio, los policías que iban detrás solicitaron apoyo inmediato para montar un bloqueo humano y vehicular unos kilómetros más adelante, justo frente al puesto policial de la colonia Naranjito, en el distrito de Ybyrarobaná.
Al encontrarse con la barrera policial, Matheus se vio acorralado, pero su voluntad de no entregarse se mantuvo firme. Según el reporte oficial de los intervinientes, el brasileño extrajo un revólver calibre 38 y abrió fuego contra los uniformados desde el interior del habitáculo. La respuesta policial fue inmediata y contundente: los agentes repelieron el ataque utilizando fusiles y pistolas de grueso calibre, cubriendo la camioneta de impactos de bala.
Cuando el estruendo de los disparos cesó y el humo se disipó, Matheus Goncalves yacía sin vida frente al volante. En medio del silencio que siguió a la balacera, los policías se acercaron con cautela al vehículo y se encontraron con una escena conmovedora: echado en el piso del asiento trasero, completamente ileso y asustado por el horror, se encontraba el niño de dos años. El pequeño había sobrevivido milagrosamente al fuego cruzado.
El menor fue rescatado de inmediato por los efectivos y trasladado al puesto policial local para recibir contención y resguardo. Mientras el cuerpo de su padre era inspeccionado por los forenses, las autoridades confirmaron que un familiar ya había emprendido viaje desde Brasil para hacerse cargo del niño. En tan solo un día, el pequeño perdió a su madre en una tragedia familiar y vio morir a su padre en un asfalto extranjero, quedando como el único y frágil testigo de una huida que no tenía salida.
Fuente: ABC Digital




