ASUNCIÓN. El panorama político en los órganos de control del Estado paraguayo perfila una jugada de ajedrez institucional de alto impacto. Tras consolidarse su inminente reelección (rekutú) al frente de la Contraloría General de la República (CGR), Camilo Benítez Aldana admitió públicamente que su verdadera «aspiración profesional» a largo plazo es ascender como ministro de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). De concretarse este movimiento estratégico en el futuro, el camino quedará completamente allanado para que el militante cartista Armindo Torres, actual director de Declaraciones Juradas y principal candidato a subcontralor, asuma la titularidad del máximo ente fiscalizador del país.

El trampolín hacia la Máxima Instancia JudicialEl Senado de la Nación ya remitió a la Cámara de Diputados las ternas finales donde Benítez y Torres lideran cómodamente gracias a la mayoría del movimiento Honor Colorado. En este contexto, Benítez —quien cuenta con el beneplácito del oficialismo— confesó de manera abierta ante la prensa su interés por integrar la CSJ. «Yo soy un académico, ese es mi perfil. Como jurista, obviamente aspiro a ascender profesionalmente», afirmó tras presentar su informe anual de gestión ante el Congreso.

Si bien actualmente no hay vacancias inmediatas por jubilación en la Corte —siendo la más cercana la del ministro César Garay Zuccolillo en enero de 2030—, en esferas políticas no se descarta que el cartismo fuerce espacios antes de tiempo mediante juicios políticos, utilizando su amplia mayoría legislativa.

El plan de sucesión institucional. La ley establece que, ante la renuncia o salida del Contralor General, el Subcontralor debe asumir de forma automática la conducción de la entidad fiscalizadora. Bajo esta premisa, el esquema de poder se reorganizará de la siguiente manera: Éxodo a la CSJ: Camilo Benítez dejará la CGR una vez que se abra una ventana oportuna en la Corte Suprema de Justicia. Ascenso Cartista: Armindo Torres Torres, posicionado estratégicamente por el oficialismo, tomará el control absoluto de la Contraloría General de la República como titular. Nueva vacancia: El cargo de subcontralor quedará liberado para ser ocupado por otra ficha designada por el Congreso, sellando un control político total.

Alerta por el quiebre del control opositor. Esta maniobra ha encendido las alarmas en las multibancadas de la oposición del Congreso. Legisladores como el senador Rafael Filizzola advirtieron que la inminente designación en tándem de Benítez y Torres, ambos afiliados a la Asociación Nacional Republicana (ANR), rompe de manera definitiva con la tradición democrática no escrita de otorgarle el control o la subcontraloría a sectores de la oposición para vigilar de forma efectiva los gastos del gobierno de turno.

Con la Contraloría bajo un virtual control unipartidario y con la mira puesta en la Justicia, el cartismo avanza a paso firme en su plan de hegemonía institucional en el Paraguay.

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