Mientras los motores rugían y los autos levantaban polvo a toda velocidad en el WRC Rally del Paraguay, en los campamentos del personal militar la verdadera acción transcurría entre mordiscos a alfajores y sorbos a bebidas isotónicas. Y es que garantizar el orden en una competencia de semejante escala exige mucha energía, pero la factura de la «merienda de combate» terminó levantando más humareda que los propios competidores. 

El Ministerio de Defensa Nacional destinó la friolera de 1.800 millones de guaraníes para abastecer de víveres a las tropas desplegadas a lo largo del circuito, una cifra que sorprendió a varios y dejó picando la duda sobre el mentado discurso de «austeridad» que suele pregonar el Ejecutivo. Lejos de los tradicionales ranchos de campaña o de las raciones austeras de supervivencia, el menú adquirido para la ocasión pareció sacado del listado de antojos de una fiesta de cumpleaños o de una excursión escolar de alto rendimiento. 

La compra incluyó desde apetitosos flanes, alfajores y bebidas deportivas para reponer sales minerales, hasta clásicos infaltables de la alacena paraguaya como carne vacuna enlatada y el noble picadillo. Toda esta artillería gastronómica fue distribuida en seis lotes para abastecer a divisiones de caballería, infantería, efectivos del ejército e incluso a los estudiantes del Colegio de Suboficiales del Ejército. Entre los contratos más jugosos figuran adjudicaciones a Agropecuaria Itá Itabó por 358 millones de guaraníes para cubrir los tramos sur, norte y este del circuito, y a Carni Shop por otros 110 millones de guaraníes para el sector occidental. 

Las imágenes circulando en redes sociales, donde se observa a los uniformados posando o degustando sus cotizados bocadillos, terminaron de sazonar la controversia entre la ciudadanía. Mientras tanto, el periodismo intentó contactar en repetidas ocasiones con el ministro de Defensa, Óscar González, para entender el desglose del banquete y si la patria realmente necesitaba tanto postre para custodiar la pista; sin embargo, al igual que los bólidos del rally, el teléfono celular del titular de la cartera pasó a toda velocidad y no dejó respuestas. Así, entre picadillos millonarios y dulces reparadores, el rally no solo dejó ganadores en el podio, sino también un récord de presupuesto devorado en apenas un fin de semana.  

Fuente: ABCDigital 

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