Un sangriento ataque nocturno contra el puesto policial de Naranjito, en la localidad de Ybyrarobaná, volvió a sacudir al departamento de Canindeyú y puso en alerta máxima a las fuerzas de seguridad del país.
La incursión armada, que dejó como saldo tres personas fallecidas y varios vehículos convertidos en chatarra consumida por el fuego, ya tiene un responsable confirmado por el propio Poder Ejecutivo: el grupo terrorista autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Las sospechas de las autoridades terminaron de confirmarse gracias a la precisión de la prueba científica. El ministro del Interior, Enrique Riera, explicó que los peritajes de balística realizados en la escena del crimen revelaron que los atacantes emplearon fusiles de calibre 5,56. La huella de esas armas coincide de forma exacta con la utilizada en otro atentado perpetrado el pasado 3 de mayo contra la Subcomisaría 10ª de Ybyrarovana’i, oportunidad en la que los criminales descargaron más de 35 balazos contra la sede policial.
Relatos de quienes presenciaron el ataque describieron momentos de extremo terror y estimaron que la tropa criminal estuvo integrada por un contingente de entre 20 y 30 personas fuertemente armadas. Aunque el Gobierno evita asegurar que el grupo haya aumentado su número total de combatientes, sí reconoce que existe un proceso activo de reclutamiento enfocado en hijos y familiares de antiguos miembros que resultaron abatidos o capturados en años recientes.
Este violento episodio ratifica además una sospecha que las áreas de inteligencia venían monitoreando: el reordenamiento territorial de la banda armada. El EPP parece estar abandonando paulatinamente sus zonas habituales de influencia en el Norte del país para consolidar una preocupante presencia en Canindeyú, desplazando su accionar delictivo y sembrando el temor en nuevas comunidades.
Fuente: ABC Digital





