ASUNCIÓN. En una rueda de prensa informal en el Congreso, los senadores oficialistas del movimiento Honor Colorado, Basilio «Bachi» Núñez, titular del Senado, y Natalicio Chase, líder de HC, justificaron la gestión de seguridad del Poder Ejecutivo y restaron importancia al alcance del grupo criminal que perpetró el ataque en Canindeyú.
Las declaraciones espontáneas se dieron antes del inicio de la sesión ordinaria, en un intento por contener las críticas de la oposición tras la ejecución de dos policías y un civil en la colonia Naranjito.
El presidente del Senado, Basilio Núñez, calificó el atentado como un acto de «terrorismo» propio del crimen organizado. No obstante, el parlamentario minimizó la fuerza de la banda armada al afirmar que se le está dando «mucha entidad» al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Según Núñez, el grupo criminal se encuentra «enclaustrado» en zonas muy específicas, y destacó que en departamentos norteños como Concepción hoy existen inversiones privadas como la planta de Paracel, donde antes la estructura criminal cobraba un «impuesto revolucionario». Al ser consultado por la falta de resultados, el legislador argumentó que el combate al terrorismo «es una batalla que se pierde» de forma temporal y que la problemática no se puede solucionar «de la noche a la mañana».
Núñez defendió el equipamiento proveído a la Policía Nacional, pero reconoció la precariedad edilicia de la institución al señalar que cerca de 1.150 comisarías en todo el país sufrieron el abandono de administraciones anteriores.
Por su parte, el líder de la bancada oficialista, Natalicio Chase, descartó que sea oportuno convocar de urgencia a las máximas autoridades de seguridad interna al Congreso. Chase alegó que «no tiene sentido que se le llame a nadie» hasta que culmine la evaluación técnica y pericial en el sitio de la masacre.En su interacción con los cronistas parlamentarios, Chase sostuvo que los atacantes actuales serían «los parientes de los parientes de los que fueron abatidos» por las fuerzas del orden y que persisten en la misma actividad delictiva al no tener «otra forma de vivir».
Para justificar las limitaciones operativas del Estado paraguayo frente a la banda armada, el senador trazó una analogía con la situación de Colombia, donde afirmó que el crimen organizado sigue vigente a pesar de haber recibido ayuda militar y financiera de la primera potencia mundial. Chase concluyó con una postura pragmática ante los medios al recordar que Paraguay «no puede esperar ser potencia en materia de seguridad».
Las expresiones de ambos legisladores del movimiento Honor Colorado confirmaron un respaldo total hacia la gestión del ministro del Interior, Enrique Riera. Núñez aprovechó el intercambio con los cronistas para contrastar la administración actual con la del periodo anterior, a la cual vinculó directamente con esquemas de connivencia con el crimen organizado. De este modo, la cúpula oficialista de la Cámara Alta utilizó el encuentro informal con la prensa para sentar una posición política unificada antes de debatir el atentado dentro de la sala de sesiones.


