Este miércoles 22 de junio se lanza el libro «La mujer de las manos de hierro», que trata de la Fiscal General Sandra Quiñónez. El escritor de la obra es el veterano periodista Efraín Martínez Cuevas, que tiene en su haber varios libros y fuera galardonado en 2019 con el premio Augusto Roa Bastos, otorgado por el Centro Cultural de la República El Cabildo, la Fundación Augusto Roa Bastos, el Centro Cultural de España Juan de Salazar/Embajada de España. El autor de la obra, que tiene como protagonista a la titular del Ministerio Público, explicó en sus redes sociales sus motivaciones para este libro.
¿Por qué escribí “LA MUJER DE LAS MANOS DE HIERRO”?, se autopreguntó Martínez en su cuenta de Twitter, a lo que respondió: «Decía el poeta británico William Blake que si limpiáramos las puertas de la percepción todo nos parecería como es, infinito. Percibir es notar, comprender, discernir, es descubrir los secretos del universo. Se percibe bien cuando se atiende bien. El pensar bien consiste, decía Jaime Balmes, en conocer la verdad, en dirigir el entendimiento por el camino que conduce a ella. Repito sus palabras», comienza escribiendo el periodista.


El escritor agrega que a Sandra Quiñonez la conoce por sus actos publicados en los medios de difusión. «No la conozco personalmente. Pero escribí un libro – modesto, por cierto – sobre ella, en base a mis percepciones. Escribí no para ahogarla en simples alabanzas sino porque creo que quien hace bien la tarea también merece unas líneas de sincero reconocimiento. Escribí porque como nación necesitamos de buenos ejemplos y porque, en fin, yo también debo ejercer la bondad desde la comunicación», resaltó Martínez.
«Y qué mejor para aplicar la afabilidad, esa mansedumbre que todos tenemos en esencia pero que como que nos avergüenza manifestarla, que – en mi caso – afirmar sin miedo al qué dirán que esta mujer merece tan siquiera dos líneas de reconocimiento», destacó.
Martínez comentó que en 50 años de ejercicio de la profesión también criticó mucho, algunas veces sin razón, mereciendo la condena por difamación, que nunca, empero, sufrí. La pasión no es buena consejera, menos en la práctica del periodismo, afirmó.




