La falta de empleo, el sobreendeudamiento y la desesperanza económica, o simplemente ambición, han empujado a decenas de jóvenes paraguayos a tomar una decisión límite: viajar al corazón de Europa para enrolarse como combatientes en la guerra entre Rusia y Ucrania.

Atraídos por promesas de sueldos que oscilan entre los 5.000 y 10.000 dólares mensuales, muchos exmilitares y guardias de seguridad se embarcan en un viaje sin retorno donde la realidad del frente destroza rápidamente las ilusiones de progreso material.

La Secretaría de Repatriados confirma oficialmente al menos cinco fallecidos o desaparecidos, entre ellos Óscar Javier Sánchez, Néstor Adrián Barreto, Derlis Michael Morel, Diego Simeón Martínez y César Parra. Sin embargo, las autoridades admiten que las cifras reales podrían ser sensiblemente superiores ante la constante migración silenciosa de compatriotas que se enlistan en ambos bandos a través de redes informales de reclutamiento.

El caso de César Parra (32), un exguardia de San Pedro, retrata crudeza esta tragedia. Para costear sus pasajes y trámites, recurrió a préstamos familiares. El 8 de marzo partió a Rusia firmando un contrato por medio año. Apenas un mes y siete días después, su familia recibía la confirmación de su deceso en combate. Antes de morir en trincheras donde escaseaban el agua y la comida por días enteros, envió un único sueldo con el que canceló sus deudas y compró un terreno para su hija de 7 años.

Mientras tanto, en Paraguay, decenas de familias viven bajo una angustia insostenible. En la absoluta clandestinidad y sin el control de las autoridades migratorias, más jóvenes siguen partiendo hoy mismo al conflicto, dejando a sus seres queridos pendientes de una llamada o de un mensaje para saber si continúan con vida en medio del fuego cruzado.

Fuente: ABCDigital

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