ASUNCIÓN. El fuerte impacto político generado por las acusaciones de que el Banco Central del Paraguay (BCP) «miró a otro lado» ante presuntas violaciones normativas obligó a una cumbre de urgencia en Mburuvicha Róga. Tras reunirse con el presidente Santiago Peña, el titular del BCP, Carlos Carvallo, y la presidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos del Paraguay (ASOBAN), Liz Cramer, salieron a intentar frenar la crisis de credibilidad institucional y garantizaron que responderán al histórico blindaje de informes exigido por el Congreso.
La convocatoria del Ejecutivo expone la gravedad de la situación, donde el Senado mantiene bajo la lupa la legalidad de multimillonarias operaciones de fusión y la alarmante concentración de fondos previsionales. Las críticas apuntan de manera directa a la supuesta inacción de la Superintendencia de Bancos (SIB) ante posibles infracciones en los límites de riesgo y el presunto beneficio a corporaciones vinculadas al poder.
El cuestionamiento principal recae sobre el propio presidente del BCP, Carlos Carvallo, debido al evidente conflicto de intereses que representa haber ejercido como presidente de la entonces Financiera Ueno poco antes de asumir el control del órgano regulador. Hoy, ueno bank enfrenta duras críticas por la alta concentración de depósitos públicos y fondos de jubilados del IPS en sus arcas.
En su defensa, Carvallo calificó el masivo requerimiento del Parlamento como una «oportunidad de diálogo franco con el directorio y la Superintendencia de Bancos» para tratar de «mantener abiertos canales fluidos y sostener la confianza» con el Poder Legislativo. El titular de la banca matriz —que tiene un plazo oficial de 15 días para entregar la documentación— admitió que el volumen de datos requeridos ha desbordado la agenda habitual de la institución: «Debido a la magnitud, desde el mismo día que se aprobó, el equipo técnico y la Superintendencia de Bancos vienen trabajando dentro de lo que la ley permita».
Asimismo, prometió de manera tajante: «Vamos a responder todas las preguntas; el BCP responderá los informes solicitados para disipar cualquier duda sobre la salud del sistema».
Por su parte, el gremio de bancos privados buscó bajar los decibeles de la crisis argumentando una supuesta predisposición de las firmas salpicadas por la investigación legislativa. Liz Cramer afirmó que «todas las entidades bancarias sobre las cuales pidieron informe mencionaron que están a disposición de todas las consultas de todos los bancos».
La arremetida de la Cámara Alta es amplia y abarca detallados pliegos de preguntas y sospechas sobre un bloque de siete entidades de plaza:
ueno bank: Sometido a 31 consultas específicas sobre ciberseguridad, presunto otorgamiento de ventajas indebidas, triangulación de bonos y captación masiva de cajas estatales.
Sudameris Bank: Bajo sospecha por los polémicos beneficios regulatorios y el diferimiento extraordinario de pérdidas contables otorgado por el BCP tras absorber a Banco Regional.
Banco GNB: Investigado técnicamente bajo las mismas sospechas de flexibilidad regulatoria excepcional tras la absorción del BBVA Paraguay.
Banco Continental: Requerido para transparentar el proceso contable y patrimonial de su integración con Banco Río.
Banco Atlas y Banco Familiar: Fiscalizados minuciosamente a raíz del actual plan de fusión estratégica anunciado entre ambas firmas.
Banco Itaú: Intimado a detallar los sumarios abiertos y las sanciones financieras aplicadas por la SIB ante la ola de ciberfraudes denunciados por usuarios.
«Van a responder plenamente todas las consultas; todo será respondido», concluyó de forma defensiva la representante de ASOBAN, Liz Cramer. Con este posicionamiento conjunto, forzado tras la reunión con Santiago Peña, el ala económica del Gobierno y el sector financiero privado intentan contener de urgencia un escándalo político que amenaza con perforar de manera irreversible la credibilidad de los órganos de control y la salud del sistema financiero del país.
Además es fundamental recordar que estos pedidos de informe al sistema financiero surgieron «desde el quincho» de Horacio Cartes y utilizó esta herramienta para salvar cuentas políticas con el Pdte. Santiago Peña y genera incluso discordias dentro del cartismo ya que los líderes deben decidir si estar en el team HC o en el team Peña.


