Una banda armada de seis a siete hombres encapuchados irrumpió con extrema violencia en un conocido complejo comercial de Ciudad del Este. En cuestión de minutos, los delincuentes neutralizaron la seguridad, forzaron múltiples accesos y sembraron el caos en varias casas de cambios para alzarse con un botín que supera los 50.000 dólares en efectivo.

El silencio de la tarde en la zona céntrica de Ciudad del Este se quebró de golpe cuando el grupo comando, provisto con armas largas y cortas, tomó por asalto la galería comercial. Todo comenzó en el momento exacto del relevo de la guardia, un descuido que los delincuentes aprovecharon con precisión milimétrica. Uno de los custodios se disponía a abrir la puerta principal del edificio para retirarse cuando fue sorprendido por el cañón de un arma de fuego. Bajo amenazas de muerte, fue obligado a reingresar, sirviendo de llave involuntaria para que el resto de la banda tomara el control absoluto del recinto.

Los asaltantes se movieron con rapidez y absoluta frialdad por los pasillos del complejo. Su primer paso estratégico fue activar un inhibidor de señal de alta potencia, un dispositivo tecnológico clave que neutralizó por completo los sistemas de alarma y evitó cualquier alerta automática a la Policía. Con el terreno asegurado y los cuatro guardias de seguridad reducidos e indefensos, comenzó la violenta cacería de efectivo.

Los delincuentes arremetieron a golpes y barretazos contra varios locales. Las puertas de las firmas Cambios Alberdi, 3 Círculos y Cambios La Fortuna —esta última ubicada en el cuarto piso— fueron brutalmente forzadas. En su desesperada búsqueda, llegaron a excavar un boquete en una de las paredes comerciales. Sin embargo, el golpe principal se lo llevaron otros dos despachos. En el local de Más Cambios, los encapuchados vaciaron las cajas logrando sustraer 20.000 dólares. No conformes con eso, irrumpieron en una oficina administrativa del edificio, donde encontraron el botín mayor: otros 32.000 dólares y unos 25 millones de guaraníes en efectivo.

Tras perpetrar el millonario atraco, la banda desapareció sin dejar rastro directo, perdiéndose en el bullicio de la triple frontera. Las autoridades policiales y el Ministerio Público tardaron en llegar al sitio del suceso. Al revisar los detalles del asalto, el fiscal de turno, Alcides Giménez, ordenó la detención inmediata de los cuatro guardias comerciales: Asalio Aguayo Núñez, Antoliano Saucedo Aquino, Enrique Paredes de Isasa y Daniel Ernesto Franco Franco.

La mira de la investigación apunta ahora a una posible complicidad interna o a una grave negligencia. El comisario principal Francisco Rolón, jefe de la Comisaría Primera, reveló que el protocolo de seguridad se vulneró de manera sospechosa: el relevo de personal debía ser a las 17:00, pero los custodios permanecieron allí hasta pasadas las 18:30 y omitieron revisar el circuito cerrado antes de abrir las puertas hacia la calle. El caso mantiene en vilo al sector comercial, evidenciando una vez más la audacia de los grupos criminales que operan en la frontera.

Fuente: ABC Digital

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