El diputado opositor Raúl Benítez lanzó una dura advertencia sobre el futuro institucional del país ante la posibilidad de que el hermano del dirigente colorado Eduardo González (secretario privado de Horacio Cartes) asuma la titularidad de la Contraloria General de la República.

El legislador calificó este escenario como inadmisible para la salud democrática, asegurando de forma tajante que, si se concreta este nombramiento por parte del oficialismo, significaría prácticamente que «la república ha dejado de existir» y que sería mejor «cerrar el país».

Para Benítez, la esencia misma de un Estado republicano exige que las tareas de fiscalización queden en manos de la oposición para garantizar un verdadero contrapeso político. Al respecto, el diputado utilizó una dura metáfora al señalar que permitir que el oficialismo se controle a sí mismo es «como que un ratón cuide el queso». 

Por otra parte, el parlamentario vinculó este debilitamiento institucional con la crisis económica actual, acusando al presidente Peña de utilizar el mundial de fútbol como una pantalla y un salvavidas para conseguir oxígeno frente a la presión social. Benítez concluyó que, mientras el gobierno intenta desviar la atención con el fútbol y avanza en el copamiento de los órganos de control, la ciudadanía sigue sobreendeudada, con un aumento del 30% en deudas de consumo básico y sufriendo las precariedades del día a día.

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