En un giro inesperado que reconfigura por completo su promocionado ingreso al negocio del combustible de aviación, Petróleos Paraguayos aplicó drásticos e imprevistos cambios a una licitación internacional que comenzó proyectando un desembolso máximo de 24,3 millones de dólares.

La operación, orientada a abastecer tanto a la Fuerza Aérea Paraguaya como a vuelos comerciales en distintas terminales, terminó recortando de forma significativa sus escalas operativas y presupuestarias respecto al plan planteado de manera inicial.

El ambicioso proyecto arrancó con la intención de adquirir un volumen total de 20.000 metros cúbicos de carburantes distribuidos en cuatro ítems específicos. El ítem 1 comprendía hasta 5.000 metros cúbicos de Kerosene Jet A-1 para el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, en la ciudad de Luque, a un precio de referencia de US$ 1.208,613 por metro cúbico y un techo de US$ 6.043.065. El ítem 2 planteaba exactamente la misma cantidad (hasta 5.000 metros cúbicos) y valor (US$ 1.208,613 por metro cúbico y un total de US$ 6.043.065) de Kerosene Jet A-1, pero destinado al Aeropuerto Internacional de Encarnación. Por su parte, el ítem 3 contemplaba hasta 5.000 metros cúbicos de Gasolina de Aviación Grado 100 LL (AvGas) para la terminal de Luque, con una tarifa referencial de US$ 1.222,271 por metro cúbico y un monto máximo de US$ 6.111.355. Finalmente, el ítem 4 buscaba adquirir otros 5.000 metros cúbicos de AvGas para el aeropuerto de Encarnación, repitiendo la cifra de US$ 1.222,271 por metro cúbico para alcanzar un tope de US$ 6.111.355.

Para fijar estas cotizaciones unitarias, la Gerencia de Comercio Exterior de la petrolera estatal tomó como base estimaciones solicitadas a las firmas multinacionales Pan American Energy S.L. (Sucursal Argentina) y Trafigura Pte. Ltd.. A esos valores le sumó el recargo del flete terrestre rastreado en plataformas especializadas, junto a un 10% adicional (estimado en US$ 0,41 por galón para Jet Fuel y US$ 0,47 por galón para AvGas) para calcular el costo total del producto puesto en destino.

Más allá de la millonaria compra de los carburantes, la propuesta comercial encendió de inmediato interrogantes sobre cómo la entidad completaría la compleja logística que demanda el sector. Aunque Petropar utilizará dinero público para la compra directa de los insumos, la recepción, el almacenamiento y la posterior distribución del combustible en pista requerirán la estructura y el soporte de un aliado privado.

En ese tablero técnico y corporativo emergió la firma Royal Energy, señalada como la aliada encargada de aportar la infraestructura requerida. En el expediente institucional y ante la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP) aparece como representante de dicha empresa Ferrari Ginés. Sin embargo, pese a las confirmaciones documentales, no se precisaron públicamente las condiciones comerciales del acuerdo, la vigencia de la alianza ni la distribución de responsabilidades y riesgos entre el Estado y el actor privado.

Tras varias prórrogas en las fechas de entrega, Petropar terminó aplicando sustanciales modificaciones a las cantidades previstas y al valor total del proceso de contratación, achicando el volumen original del llamado. Ante la ola de dudas generada, el titular de la petrolera estatal, William Wilka, no ofreció explicaciones de inmediato sobre las alteraciones sufridas en las cifras del pliego de condiciones, aunque se comprometió a brindar mayores detalles y argumentos sobre la reducción de los volúmenes este lunes.

Fuente: ABC Digital 

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